La aparición de un islote en el cauce del Río Bravo, a la altura de Piedras Negras, es una consecuencia directa de la severa sequía que afecta a la región desde hace varios años, confirmó el comandante de Protección Civil de Coahuila, Francisco Contreras Obregón.
Explicó que el fenómeno observado en días recientes por ciudadanos y difundido en redes sociales está relacionado con la reducción significativa del caudal que actualmente registra el río, situación derivada tanto de las condiciones climáticas como de la operación regular del sistema hidráulico regional.
Dijo que, de acuerdo con la información proporcionada por la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), recientemente el Río Bravo presenta un gasto aproximado de apenas 50 metros cúbicos por segundo a su paso por Piedras Negras, una cifra considerablemente menor a la registrada semanas atrás, cuando las precipitaciones elevaron el flujo hasta cerca de 120 metros cúbicos por segundo.
Según explicó Contreras Obregón, esta disminución permite que zonas del lecho del río que normalmente permanecen cubiertas por agua queden expuestas, dando origen a islotes y bancos de arena visibles desde distintos puntos de la ciudad, particularmente en las inmediaciones del Paseo del Río.
El comandante señaló que la situación podría acentuarse en las próximas semanas si continúan disminuyendo los volúmenes de extracción y no se registran lluvias importantes en la cuenca.
Indicó que el denominado «espejo de agua», es decir, la superficie visible del río, refleja claramente el descenso de los niveles, mientras que la profundidad varía dependiendo de las características naturales del cauce.
Destacó que la región atraviesa actualmente un escenario de sequía extrema que se ha prolongado por al menos cinco o seis años, sin cambios significativos en los indicadores hidrológicos.
A ello se suma la reducción de aportaciones provenientes de afluentes históricos que durante décadas contribuyeron al abastecimiento del Río Bravo, entre ellos los ríos San Rodrigo, San Antonio y Escondido.
Contreras Obregón recordó que parte del agua almacenada en la presa La Amistad debe destinarse al cumplimiento de compromisos agrícolas, particularmente para el Distrito de Riego 025 de Tamaulipas, además de garantizar el suministro para consumo humano y la generación de energía eléctrica.
Reconoció que la presa La Amistad continúa siendo uno de los embalses más afectados por la falta de precipitaciones, manteniendo niveles de almacenamiento considerablemente bajos en comparación con otras presas de la región.
La preocupación por la disponibilidad futura del recurso hídrico no se limita al lado mexicano de la frontera. Diversos estudios y especialistas han advertido que, de mantenerse las actuales condiciones de sequía, crecimiento poblacional y disminución de aportaciones al sistema, ciudades como Laredo, Texas, podrían enfrentar dificultades importantes para garantizar el abastecimiento de agua en las próximas décadas.












