El obispo de la Diócesis de Piedras Negras, monseñor Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, lamentó el caso que conmocionó recientemente a la comunidad, en el que un joven de 26 años, con problemas de adicción, asesinó, desmembró y cocinó a un cachorro chihuahua de apenas días de nacido.
Señaló que, más allá de la crueldad animal, el hecho evidencia una preocupante degradación humana derivada del consumo de drogas, una problemática que, dijo, afecta cada vez más a niños, adolescentes, jóvenes y adultos.
«Nos duele el corazón, ciertamente por el el grado de crueldad animal, pero también por la degradación humana. Está en riesgo nuestra niñez, adolescencia y juventud, y como sociedad y como Iglesia tenemos que hacer algo», expresó.
Monseñor Miranda advirtió que las adicciones representan una amenaza constante para las nuevas generaciones y consideró necesario fortalecer los espacios de convivencia, educación, recreación sana y formación integral para reducir la exposición de los jóvenes a las drogas.
Destacó que la Iglesia mantiene diversas acciones de apoyo a la comunidad a través de sus casas OMNIA, orfanatos y programas dirigidos a la niñez y a mujeres trabajadoras, aunque insistió en que la solución requiere la participación de toda la sociedad.
El obispo hizo un llamado a las autoridades, instituciones y ciudadanos a emprender acciones organizadas y estructuradas para prevenir las adicciones y rescatar a niños y jóvenes de este problema que calificó como uno de los desafíos sociales más graves de la actualidad.











