A 20 días del inicio de los trabajos de drenaje en las calles Industrial y Reynosa, vecinos de la colonia Bravo denuncian que la obra avanza demasiado lento y que las afectaciones han aparecido, principalmente por los malos olores, las descargas y las dificultades para ingresar a sus viviendas y utilizar sus cocheras.
La obra arrancó el pasado 10 de agosto y, según los habitantes, en un principio se les indicó que los trabajos tendrían una duración de apenas unos días. Sin embargo, el tiempo previsto se ha extendido y al cierre de agosto los vecinos aseguran que el avance no ha sido suficiente para reducir las molestias que enfrentan diariamente.
Nueve días después del inicio de la obra, el vocero de SIMAS Alexis González, informó públicamente que se habían presentado complicaciones y retrasos debido al elevado volumen de descargas sanitarias. Explicó que fue necesario instalar un sistema de bombeo y un bypass de aproximadamente 200 metros para disminuir los niveles de agua y permitir el retiro de las tuberías existentes.
El funcionario señaló entonces que se realizarían ajustes adicionales, incluyendo el reemplazo de bombas y la instalación de tubería de mayor capacidad, pero pese a estos ajustes la obra no presentó mayor avance.
Ahora, al cierre del mes, los vecinos aseguran que las dificultades persisten. Humberto Esquivel González, habitante del sector y adulto mayor con dificultades para caminar, reconoció que los trabajos se están realizando, pero consideró que avanzan demasiado lento y que todavía no se observa un cambio significativo.
Uno de los principales problemas se concentra en la calle Reynosa, donde las tuberías colocadas sobre la vialidad dificultan el paso de vehículos. Los residentes señalan que prácticamente han perdido el acceso normal a sus viviendas y deben buscar alternativas para entrar y salir de sus domicilios.
La situación genera mayor preocupación entre los habitantes porque, aseguran, no consideran viable dejar sus vehículos estacionados lejos de sus casas debido al temor por los robos registrados en la zona. Incluso, uno de los vecinos relató que un automóvil resultó con una llanta ponchada al intentar pasar cerca a las tuberías instaladas.
A las complicaciones de movilidad se suman los fuertes olores a drenaje. Los vecinos aseguran que durante la noche el problema se intensifica y que el olor llega hasta el interior de algunas viviendas, mientras que los negocios cercanos también resienten la situación.
Una comerciante dedicada a la venta de tortillas de harina señaló que algunos clientes han dejado de acudir debido al mal olor, en un momento en que las ventas ya se encontraban bajas. También denunció que en ocasiones las tuberías se han desplazado y las descargas han provocado acumulaciones de agua en el crucero con Nezahualcóyotl.
Los vecinos piden que se incremente el ritmo de trabajo, pues aseguran que, aunque observan personal laborando en el sector, el avance continúa siendo demasiado lento frente a las afectaciones que enfrentan en su movilidad, viviendas y comercios.














