Luego de meses de confrontación pública contra el gerente suspendido de SIMAS, Lorenzo Menera, el gobierno municipal de Piedras Negras terminó reconociendo este miércoles que el agua turbia o “chocolatosa” que llega a los hogares sí está relacionada con las lluvias y las condiciones del río Bravo, exactamente como lo sostenía anteriormente Menera. Durante la conferencia matutina del miércoles, el director de Imagen Urbana y Ecología, Alexis González, admitió que las precipitaciones generan arrastre de sedimentos y afectan directamente el agua que se capta para potabilización.
La postura contrasta con las declaraciones que el propio alcalde Jacobo Rodríguez emitió meses atrás, cuando desestimaba públicamente las explicaciones de Menera y negaba que la turbiedad estuviera relacionada con las lluvias o con las condiciones del cárcamo ubicado en el río Bravo. En aquel momento, el ahora gerente suspendido de SIMAS insistía en que las precipitaciones elevaban los niveles de sedimento y obligaban a reforzar procesos de limpieza y potabilización, mientras desde el gobierno municipal se rechazaba esa versión y se responsabilizaba directamente a la administración del sistema operador.
Ahora, ya con el control operativo de SIMAS, que el propio alcalde se adjudicó, la administración municipal terminó aceptando no sólo que las lluvias sí provocan agua turbia, sino que además el problema continuará presentándose. Durante la conferencia, Alexis González reconoció que “cuando llueve, el agua viene con mucho sedimento” y advirtió que estas condiciones “se van a seguir presentando mientras continúen las lluvias”. El funcionario incluso señaló que durante esta temporada “va a seguir pasando” que el agua llegue con apariencia turbia a algunos sectores de la ciudad. Las declaraciones representan un giro completo respecto a la narrativa sostenida anteriormente por el gobierno municipal, que durante meses negó públicamente que las lluvias fueran responsables del problema denunciado por cientos de usuarios de SIMAS.












