La instalación del sistema de anclaje para el muro de boyas flotantes en el río Bravo continúa avanzando en la frontera entre Piedras Negras y Eagle Pass, donde desde hace aproximadamente una semana una plataforma especializada trabaja de manera permanente colocando los postes metálicos que sostendrán la barrera sobre el cauce. Las estructuras ya pueden observarse fijas a lo largo de un amplio tramo del río, principalmente en las inmediaciones del Puente Internacional I, donde la maquinaria pesada instalada sobre una plataforma flotante realiza las perforaciones y el aseguramiento de cada uno de los anclajes que servirán de soporte para las boyas.
El despliegue de maquinaria se mantiene tanto dentro del río como en territorio estadounidense. Mientras la plataforma avanza colocando los postes, equipo pesado trabaja sobre la margen de Eagle Pass acondicionando el terreno por donde se extenderá la barrera flotante durante varios kilómetros. Conforme concluye cada tramo de anclajes, la plataforma se desplaza río abajo para continuar con la siguiente etapa del proyecto.
Mientras tanto en Shelby Park permanece concentrada una importante cantidad de módulos de las boyas flotantes, los cuales ya están listos para ser instalados una vez que concluya la colocación de los sistemas de sujeción. En el sitio también se observan grúas, embarcaciones de apoyo y maquinaria utilizada para el traslado y montaje de las piezas, lo que refleja el ritmo acelerado con el que se desarrolla la obra.
Los trabajos forman parte del proyecto federal impulsado por el gobierno de Estados Unidos para instalar una extensa barrera flotante en distintos sectores del río Bravo como medida para desalentar los cruces irregulares de migrantes. De acuerdo con información publicada este año, el plan contempla ampliar significativamente este tipo de infraestructura en la frontera sur del país.
Sin embargo, la instalación de estas barreras continúa generando una fuerte oposición entre organizaciones ambientalistas, defensores de derechos humanos, habitantes de comunidades fronterizas y especialistas en manejo de ríos. Los grupos inconformes sostienen que las boyas podrían alterar el comportamiento natural del cauce, incrementar el riesgo durante crecientes, afectar especies de flora y fauna, además de representar un peligro para personas que intenten cruzar el río. Diversas protestas se han realizado en ciudades fronterizas de Texas, donde activistas han calificado el proyecto como una amenaza para el ecosistema del río Bravo y han solicitado detener su expansión.
Las críticas se intensificaron tras la contingencia registrada el pasado 16 de julio, cuando más de un centenar de boyas que permanecían almacenadas cerca del área de El Quemado se desprendieron durante una fuerte creciente del río Bravo y fueron arrastradas corriente abajo. La situación obligó al cierre preventivo de puentes internacionales en Eagle Pass mientras las autoridades evaluaban los riesgos que representaban las estructuras flotando libremente sobre el cauce.
Debido a la fuerza de la corriente, las autoridades estadounidenses no pudieron recuperar de inmediato las piezas. Fue hasta que el nivel del río descendió a condiciones más estables cuando comenzaron a observarse aerobotes y embarcaciones oficiales realizando maniobras para localizar y retirar las boyas dispersas. El incidente reavivó las preocupaciones sobre la seguridad y el comportamiento de este tipo de infraestructura durante eventos de lluvia y crecientes extraordinarias, además de reforzar las críticas de quienes consideran que estas barreras podrían complicar las labores de rescate y atención de emergencias en la frontera.














