Luego de que la crisis de agua se agravó en diversos sectores de Piedras Negras y las responsabilidades por las fallas en el suministro continúan siendo atribuidas a distintos funcionarios e incluso a personal operativo de SIMAS, el exgerente del organismo, Lorenzo Menera, rechazó que un trabajador sea el responsable del desabasto y aseguró haber obtenido información que, a su juicio, demuestra que se intenta responsabilizar injustamente a un empleado para desviar la atención de las malas decisiones tomadas por la actual administración.
Menera afirmó que, con el paso de los meses, ha quedado en evidencia que quienes actualmente están al frente de SIMAS no han logrado resolver los problemas del organismo y, por el contrario, han acumulado errores que, dijo, terminaron por agravar la crisis del agua. Sostuvo que las constantes fallas operativas reflejan la falta de experiencia y de capacidad para dirigir el sistema de quienes están al frente.
Respecto al trabajador señalado recientemente por el alcalde Jacobo Rodríguez, el exgerente aseguró que no existió la supuesta negligencia que se hizo pública. Según explicó, el empleado recibió la instrucción de abrir una línea para abastecer directamente desde el río una cisterna que distribuye agua a las colonias ubicadas en las partes altas de la ciudad; sin embargo, afirmó que el trabajador decidió no ejecutar esa orden al considerar que podría afectar la calidad del agua suministrada a la población.
Agregó que la responsabilidad de lo ocurrido recae en quienes actualmente toman las decisiones dentro del organismo, al señalar directamente al alcalde Jacobo Rodríguez, al vocero de SIMAS, Alexis González, y a él su gerente operativo Ricardo Aguirre, a quienes acusó de actuar con improvisación durante la contingencia.
Otra de las fallas ocurrió, según Menera, durante la operación de la planta potabilizadora, donde presuntamente se aplicó una cantidad excesiva de polímeros, químicos utilizados para facilitar la sedimentación de partículas presentes en el agua. Señaló que esa decisión provocó el taponamiento de los filtros, obligando posteriormente a modificar la operación del sistema y generando nuevos problemas en el abastecimiento.
El exgerente sostuvo que esas decisiones representaron un riesgo mayor que el atribuido al trabajador, pues aseguró que un manejo incorrecto de los productos químicos pudo haber ocasionado consecuencias graves para la calidad del agua distribuida a la población. Afirmó que fue el propio taponamiento de los filtros lo que evitó que una mayor concentración de esos químicos llegara a la red de distribución.
Lorenzo Menera reiteró que las acusaciones en su contra durante su administración nunca fueron comprobadas y aseguró que siempre presentó estudios de laboratorio para demostrar la potabilidad del agua. En contraste, sostuvo que la crisis actual exhibe la falta de capacidad de quienes hoy administran SIMAS, al considerar que, lejos de solucionar los problemas heredados, las decisiones tomadas durante las últimas semanas han prolongado el desabasto y generado nuevas afectaciones para miles de usuarios.













