La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, se pronunció este jueves sobre las acusaciones que hizo Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y nueve personas más por supuestos vínculos con el narcotráfico. Puntualizó que si la Fiscalía General de la República recibe pruebas “contundentes e irrefutables” deberá proceder conforme a derecho y de no encontrarse evidencia, se asumirá como una acción con intenciones políticas.
Al dar lectura a la postura oficia, Sheinbaum afirmó que su gobierno defenderá la soberanía nacional y no permitirá intromisiones de Estados Unidos en procesos legales contra ciudadanos mexicanos y será la propia Fiscalía General de la República la que realices sus propias investigaciones.
«México es un país grandioso que establece una relación de iguales, nunca de subordinación. Mi posición ante estos hechos es verdad justicia y defensa de la soberanía. Sí la Fiscalía recibe prueban contundentes conforme a la legislación mexicana o encuentra elementos de un delito, deberá proceder, lo he dicho siempre, nosotros no vamos a cubrir a nadie que haya cometido un delito; sin embargo, si no existen pruebas claras, es evidente que el asunto de estas acusaciones es político», destacó la mandataria.
Dijo que el 28 de abril, la Secretaría de Relaciones Exteriores recibió 10 documentos solicitando la detención provisional con fines de extradición para 10 ciudadanos mexicanos. El 29 de abril, la misma Cancillería turnó la información recibida ante la Fiscalía General de la República.
No obstante, la tarde de ayer el Departamento de Justicia lo hizo público lo que provocó un extrañamiento jurídico del Gobierno de México ya que se trata de procedimientos que deben mantenerse bajo reserva conforme a tratados internacionales.
“Estamos tranquilos; trabajando por Sinaloa, no va a pasar nada”, señaló la tarde de ayer el gobernador morenista Rubén Rocha Moya.














