Trabajadores de SIMAS confrontaron este jueves al asesor municipal Gilberto Múzquiz, a quien acusaron de intentar forzarlos a renunciar mediante ofrecimientos económicos, luego de que el funcionario negara públicamente cualquier despido o negociación.
Durante la protesta registrada en las instalaciones del organismo, empleados señalaron directamente a Múzquiz de haber sostenido conversaciones previas en las que, aseguran, se les plantearon acuerdos para dejar sus cargos, incluyendo propuestas económicas.
Sin embargo, frente a trabajadores y medios de comunicación, el asesor negó las acusaciones y sostuvo que “no se ha liquidado gente” y que no ha solicitado renuncias.
La postura fue rechazada por los trabajadores, quienes lo acusaron de mentir y de intentar deslindarse de decisiones previamente comunicadas de manera verbal. Uno de ellos afirmó que incluso se le preguntó “cuánto quería” para dejar el puesto, mientras que otros denunciaron presiones y falta de notificaciones formales, además de haber sido dados de baja del sistema sin previo aviso, impidiéndoles registrar su asistencia.
El conflicto se desarrolló en medio de un ambiente de tensión creciente, con presencia de elementos de la Policía Municipal en las oficinas y trabajadores que aseguran estar siendo orillados a abandonar sus empleos sin el debido proceso legal. También denunciaron la llegada de personal para sustituirlos en distintas áreas, lo que, de acuerdo con sus testimonios, ocurre pese a que el alcalde Jacobo Rodríguez había justificado previamente los recortes como una medida para reducir gastos y mejorar la situación financiera del organismo.
Al mismo tiempo, durante la conferencia matutina, el secretario del Ayuntamiento, Daniel Aguilar, rechazó que exista una política de acoso laboral y sostuvo que los recortes responden a un proceso de reestructuración para mejorar la operatividad del sistema. Afirmó que las salidas obedecen a duplicidad de funciones o a personal que no justifica su permanencia, y aseguró que se respetarán los derechos laborales de los afectados. Mientras trabajadores, en las instalaciones de SIMAS, reportaron que no recibieron el pago de su quincena y que el sistema de control de asistencia no les permitió registrar su entrada durante la jornada.
















