La mayoría de los migrantes que actualmente reciben atención en la Casa del Migrante Frontera Digna son personas que ya habían vivido en Estados Unidos y que regresaron a México tras ser deportadas, informó la directora del albergue, Madre Isabel Turcios, quien señaló que durante los últimos días también se ha registrado la llegada de grupos más numerosos.
Explicó que el flujo reciente está integrado principalmente por personas que ya conocen la ruta hacia Estados Unidos y que, después de haber sido expulsadas, buscan nuevamente ingresar al país, aunque reconoció que las condiciones actuales hacen cada vez más complicado intentarlo.
Turcios señaló que en el albergue se encuentran actualmente más de 70 personas y que, ante el panorama que enfrentan quienes pretenden volver a cruzar, el personal procura brindarles información sobre los riesgos y las dificultades que existen actualmente en la frontera.
Entre los principales obstáculos mencionó el reforzamiento de la vigilancia y las medidas de seguridad instaladas en distintos puntos de la frontera, entre ellas las boyas, cercas, contenedores y sistemas de vigilancia aérea y tecnológica, además de la presencia de embarcaciones y otros dispositivos utilizados para detectar a quienes intentan ingresar de manera irregular a Estados Unidos.
La directora de Frontera Digna consideró que estas condiciones han provocado que los migrantes busquen rutas más alejadas de los puntos donde se encuentran las boyas, aunque advirtió que desplazarse hacia otros sectores tampoco garantiza que puedan lograr el cruce y sí puede incrementar su exposición a distintos peligros.
A este panorama se suma, dijo, el riesgo relacionado con la delincuencia en las zonas utilizadas para intentar llegar a Estados Unidos, por lo que insistió en que quienes llegan al albergue sean conscientes de las consecuencias que puede tener intentar nuevamente el cruce, especialmente después de haber sido deportados.
La directora de la Casa del Migrante Frontera Digna hizo un llamado a los migrantes a no arriesgar su vida en rutas cada vez más vigiladas y peligrosas, advirtió que además de no conseguir el ingreso a Estados Unidos pueden ser detenidos nuevamente y enfrentar procesos legales o regresar otra vez a México tras una nueva deportación.












