Ciudadanos y visitantes continúan mostrando su rechazo a la nueva modalidad de cobro de parquímetros en el primer cuadro de la ciudad, al considerar que el procedimiento resulta confuso y poco práctico. Comerciantes del Mercado Zaragoza, quienes han palpado directamente estas inconformidades, aseguran que la desorientación de los usuarios, las dificultades para realizar el pago y las multas aplicadas durante el proceso están convirtiendo el sistema en una fuente constante de molestias.
El nuevo esquema obliga a los conductores a ubicar una máquina alejada de su vehículo, conseguir monedas, ingresar las placas y obtener un comprobante para después regresar al automóvil y colocarlo en un sitio visible. Si el usuario no recuerda su número de placa, debe volver al vehículo para anotarlo y regresar nuevamente a la máquina, situación que prolonga el trámite y aumenta el riesgo de ser sancionado.
Marco Antonio Mijares, comerciante del Mercado Zaragoza, señaló que diariamente puede percibir el descontento de quienes acuden al sector y aseguró que una de las principales inconformidades es precisamente la falta de información para utilizar correctamente las máquinas. Ante esta situación, explicó, son los auxiliares de Tránsito, conocidos como los “viene, viene”, quienes frecuentemente terminan orientando a los conductores y, en ocasiones, ayudándoles a conseguir cambio para que puedan efectuar el pago.
Mijares estimó que siete de cada 10 personas que llegan al mercado preguntan dónde están las máquinas o cómo utilizarlas, lo que, desde su perspectiva, refleja el nivel de desorientación que existe entre los usuarios. Incluso ciudadanos que conocen el procedimiento han expresado su molestia por tener que desplazarse para pagar y posteriormente regresar al vehículo con el comprobante.
Uno de los reclamos que más ha escuchado el comerciante está relacionado con las multas aplicadas mientras los conductores se encuentran realizando el pago. Explicó que algunos usuarios llegan a la máquina, depositan las monedas, ingresan los datos y obtienen su ticket, pero al regresar a sus vehículos encuentran una infracción colocada durante el tiempo que tardaron en completar el procedimiento.
El comerciante también señaló que los visitantes provenientes de Estados Unidos enfrentan mayores dificultades para comprender el sistema, por lo que pueden quedar expuestos a cometer errores o ser sancionados. Advirtió que este tipo de experiencias genera molestia y puede terminar repercutiendo en los negocios del Mercado Zaragoza, debido a que algunos visitantes podrían decidir acudir con menor frecuencia.
Actualmente existen dos máquinas para realizar el pago, una ubicada a un costado del mercado y otra sobre la calle Zaragoza. Sin embargo, Mijares consideró que el problema no se limita al número de equipos, sino a un sistema que, desde el sentir que ha recogido entre los ciudadanos, resulta menos práctico que los antiguos parquímetros. Por ello, consideró necesario mejorar la información y establecer un periodo de tolerancia que permita a los conductores completar el pago sin exponerse a una multa mientras cumplen con el procedimiento.













