Movido por su fe y con el firme deseo de alabar a Dios, don Antonio López encontró en un teclado eléctrico una forma de transformar su vida y compartir un mensaje de esperanza con quienes lo escuchan. Cada noche, frente a una farmacia en la calle Román Cepeda, dedica su tiempo a interpretar cantos religiosos, cumpliendo un compromiso espiritual que, asegura, nació desde su primer encuentro con Jesucristo.
En entrevista para Demos Diario, relató que tras acercarse a la fe decidió entregarse completamente a Dios, no solo a través de la oración, sino también predicando y cantando. Aunque reconoce que las responsabilidades diarias a veces dificultan su propósito, recientemente tomó la decisión de apartar tiempo para cumplir con este llamado que, afirma, siempre ha estado en su corazón.
Don Antonio comparte que la respuesta de las personas ha sido fundamental, pues la interpreta como una manifestación divina. Para él, el apoyo de la gente es reflejo de la presencia de Dios en cada uno, lo que le da fuerza para continuar día tras día.
Su historia también está marcada por la perseverancia. Nunca antes había tocado un instrumento, pero con el deseo de cantarle a Dios comenzó a aprender desde cero. Al inicio pensó en rendirse, sin embargo, asegura que en tan solo un mes logró avanzar de manera sorprendente. Hoy, considera que ese talento es un regalo divino que utiliza con amor para transmitir un mensaje que, dice, muchas personas necesitan escuchar.
Aunque domina melodías de distintos géneros, afirma que nada le llena tanto como las alabanzas, pues en ellas encuentra propósito y conexión espiritual. A través de sus interpretaciones busca tocar corazones, especialmente de jóvenes y adultos que atraviesan momentos difíciles.
Como parte de su compromiso, acude diariamente de 9:00 a 11:00 de la noche al mismo punto, donde cualquier persona puede acercarse a escucharlo, acompañarlo o brindarle apoyo. Aclara que su labor no tiene fines económicos, sino que responde a un pacto personal con Dios y al deseo de compartir su palabra.
Además de esta labor, se gana la vida realizando trabajos como limpieza de jardines, corte de zacate, lavado de autos y mantenimiento general en distintas colonias.
Al final, comparte una reflexión que guía su vida:
«Dios es generoso con quien es generoso»
y añade que la clave está en actuar correctamente y tratar a los demás con bondad:
«aun es más bendición el dar que recibir».
Con humildad, reconoce sus errores y debilidades, pero asegura que cada día busca ser mejor persona, confiando en que su fe lo seguirá guiando en el camino correcto.














