Mientras en la región de Big Bend, en Texas, fue suspendida temporalmente la construcción de infraestructura fronteriza ante las preocupaciones de ambientalistas, residentes y otros sectores por sus posibles afectaciones al entorno, en la frontera de Piedras Negras y Eagle Pass el panorama es distinto, las primeras boyas de la barrera flotante ya fueron instaladas sobre el Río Bravo y los trabajos continúan avanzando.
Las estructuras ya pueden observarse desde territorio mexicano, principalmente en un tramo cercano al Paseo del Río y al Puente Internacional número 1, donde los primeros elementos de la barrera permanecen flotando dentro del cauce. El proyecto contempla extender estas estructuras por aproximadamente 100 kilómetros del Río Bravo, en territorio del condado de Maverick, como parte de las medidas de seguridad fronteriza impulsadas por autoridades estadounidenses.
La instalación ha generado cuestionamientos por sus posibles efectos sobre el río y su entorno, aunque los trabajos continúan. El antecedente más reciente ocurrió en julio, cuando cerca de un centenar de boyas fueron desplazadas por la fuerza de la corriente y terminaron siendo arrastradas hacia Eagle Pass, situación que llevó al cierre temporal de los dos puentes internacionales debido al riesgo que representaban para las estructuras.
El contraste con Big Bend resulta evidente. En esa zona del oeste de Texas, los planes para instalar infraestructura fronteriza provocaron una fuerte oposición de residentes y organizaciones ambientalistas, debido a que se trata de un área considerada ambientalmente sensible y de gran importancia natural y paisajística. Los inconformes también recurrieron a los tribunales para cuestionar el desarrollo de las obras y sus posibles impactos.
Ante las críticas, este 17 de agosto de 2026, el comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, Rodney Scott, anunció una pausa temporal en los trabajos de infraestructura fronteriza en Big Bend para realizar una evaluación directamente en el sitio y reunirse con representantes de la comunidad y autoridades. La medida no implica la cancelación definitiva del proyecto, sino una suspensión mientras se revisan sus condiciones y posibles consecuencias.
Mientras esa revisión mantiene detenidas las obras en Big Bend, en Piedras Negras y Eagle Pass las boyas ya están dentro del Río Bravo y la instalación de la barrera continúa, haciendo visible desde ambos lados de la frontera una nueva estructura destinada a reforzar la vigilancia en este punto fronterizo.












