El Instituto Moisés Sáenz, ubicado en la colonia El Edén de Piedras Negras, enfrenta una de las situaciones más difíciles de su historia reciente luego de que el desbordamiento del arroyo El Soldado provocara una inundación que dejó daños severos en sus instalaciones, afectando mobiliario, material educativo, equipo electrónico y diversos recursos indispensables para el desarrollo de las actividades académicas.
La directora general del plantel, María Eugenia Mallén, hizo un llamado urgente al alcalde Jacobo Rodríguez, así como a otras autoridades y dependencias, para que apoyen con equipo especializado que permita extraer el agua acumulada y acelerar las labores de limpieza, desinfección y recuperación de la escuela.
Aunque la institución ha logrado sobreponerse a inundaciones registradas en años anteriores, la directiva considera que en esta ocasión las pérdidas fueron especialmente graves debido a la cantidad de agua que ingresó a los salones, oficinas y áreas comunes.
De acuerdo con la directora, la escuela no se inunda por la lluvia en sí, sino por el desbordamiento del arroyo El Soldado, cuyo cauce invade la zona cada vez que se presentan crecientes importantes.
Explicó que el plantel se encuentra en la colonia El Edén desde su fundación con el propósito de brindar oportunidades educativas a niños y jóvenes del sector, motivo por el cual han permanecido en ese lugar a pesar de las contingencias recurrentes.
La fuerza del agua alcanzó niveles que no se habían presentado en diversas áreas del inmueble, en algunos de los salones más afectados, el nivel superó aproximadamente un metro de altura, cubriendo pupitres y alcanzando materiales que habían sido colocados en zonas elevadas como medida preventiva.
Libros, material didáctico, recursos pedagógicos y diversos artículos utilizados diariamente por docentes y alumnos quedaron dañados o totalmente inutilizables.
A esto se suman pérdidas en la dirección escolar, donde resultaron afectados aparatos electrónicos, sistemas de sonido, bocinas y otros equipos necesarios para el funcionamiento administrativo y académico.
Las afectaciones también alcanzaron artículos básicos para las labores de mantenimiento.
Escobas, trapeadores y otros implementos de limpieza quedaron contaminados por el agua y el lodo, por lo que ya no pueden ser utilizados.
Actualmente, uno de los principales obstáculos para iniciar la recuperación total del plantel es la gran cantidad de agua que permanece estancada en patios, pasillos y algunas aulas, aunque la escuela cuenta con un pequeño equipo de bombeo, su capacidad resulta insuficiente para desalojar rápidamente el volumen acumulado.
Ante esta situación, la directora solicitó el préstamo o asignación temporal de bombas de mayor capacidad, así como brigadas de apoyo que colaboren en las labores de limpieza.
Explicó que gran parte del trabajo recae actualmente en el personal docente, que se encuentra lavando pupitres, escritorios y todo aquello que aún puede rescatarse.
Pidió apoyo con camiones o contenedores para retirar la enorme cantidad de basura, cacharros, lodo y objetos dañados que se han acumulado dentro de la institución, ya que su permanencia representa un riesgo sanitario y dificulta los trabajos de recuperación.
La directora enfatizó que el regreso a clases no será posible hasta concluir un proceso integral de limpieza y desinfección de aulas, oficinas, patios, paredes y demás espacios escolares, con el fin de garantizar condiciones seguras para estudiantes, docentes y personal administrativo.
La contingencia también obligará a modificar actividades previamente programadas para el cierre del ciclo escolar, entre ellas se encuentra un evento familiar que estaba previsto para los próximos días y que deberá ser reprogramado debido a las condiciones actuales del plantel.
María Eugenia Mallén señaló que comprende la necesidad de atender a las familias afectadas por las lluvias; sin embargo, pidió que las instituciones educativas también sean consideradas dentro de los programas de apoyo emergente, ya que desempeñan un papel fundamental para la comunidad y enfrentan pérdidas significativas.
La comunidad escolar confía en que autoridades, organismos y ciudadanos puedan sumarse a las acciones de apoyo para acelerar la recuperación del Instituto Moisés Sáenz y permitir que cientos de estudiantes concluyan el ciclo escolar y participen en las actividades de graduación previstas para las próximas semanas.















