Lo que durante años construyó con esfuerzo, trabajo honrado y largas jornadas vendiendo paletas de hielo, manzanas cubiertas y periódicos, desapareció en cuestión de horas.
Eva Patricia Casanova, mejor conocida entre los habitantes de Piedras Negras como “La Señora de las Manzanas”, hoy enfrenta uno de los momentos más difíciles de su vida luego de que la inundación registrada el pasado lunes arrasara con gran parte de su patrimonio y la dejara prácticamente sin nada.
Desde su vivienda ubicada en la calle Santa Fe número 714, en la colonia El Edén, la comerciante hizo un llamado urgente a las autoridades y a la ciudadanía para recibir apoyo que le permita salir adelante junto con su familia y sus vecinos, quienes también resultaron severamente afectados por la contingencia.
Con evidente tristeza, relató que la fuerza del agua no solo inundó su hogar, sino que destruyó bienes que había adquirido con años de sacrificio.
Colchones, ropa, alimentos, aparatos eléctricos, muebles, un refrigerador y múltiples pertenencias quedaron inservibles tras permanecer bajo el agua.
“Todo se nos fue al agua”, expresó con la voz entrecortada al recordar la magnitud de las pérdidas.
La mujer, ampliamente conocida por recorrer distintos sectores de la ciudad ofreciendo sus productos para sostener a su familia, señaló que la situación actual es desesperante, ya que además de haber perdido sus pertenencias, tampoco ha podido regresar a trabajar debido a las condiciones en las que quedó su vivienda.
“Si trabajando dignamente no completamos con los salarios que ganamos, imagínese ahora que todo se nos echó a perder”, lamentó.
La comerciante explicó que en estos momentos debe permanecer en casa tratando de rescatar lo poco que quedó y atendiendo las necesidades de su familia, aunque reconoce que la situación económica la obliga a regresar a las calles lo antes posible para generar ingresos.
“Salimos adelante con nuestras ventas, trabajando honradamente; así nos ganamos la vida. Pero nos volvió a tocar lo difícil de vivir una nueva inundación. El problema es volverse a levantar de nuevo, con tanta dificultad en contra”, expresó.
Uno de los aspectos que más preocupa a la familia es la pérdida de artículos básicos para la vida diaria.
Los colchones quedaron completamente dañados, por lo que no han podido descansar adecuadamente desde la contingencia.
Además, la humedad y el lodo contaminaron gran parte de sus pertenencias, obligándolos a desechar muchos objetos.
A ello se suma otro problema que afecta directamente a los menores del hogar: los uniformes escolares, mochilas y ropa de los niños también se perdieron entre el agua y el lodo, situación que genera incertidumbre ante el regreso a sus clases.
La afectación no terminó con la inundación, la señora Eva Patricia señaló que el techo de madera de su vivienda, que recientemente había sido reparado con mucho esfuerzo económico, sufrió daños considerables debido al peso del agua acumulada.
Actualmente presenta filtraciones, goteras y un evidente debilitamiento estructural que mantiene preocupada a toda la familia.
Por eso, además de alimentos, ropa y apoyo económico, solicita donaciones de madera, láminas o cualquier material de construcción que pueda ayudarle a rehabilitar su vivienda y brindar mayor seguridad a su familia.
La residente de El Edén también manifestó su frustración por la repetición constante de este tipo de emergencias en sectores vulnerables de la ciudad como El Edén, Las Haciendas y Argentinas, donde año tras año las lluvias representan una amenaza para cientos de familias.
Consideró que ha llegado el momento de buscar soluciones de fondo que permitan terminar con una problemática que afecta recurrentemente a los habitantes de estas colonias.
“Es muy triste que cada año pase lo mismo y que las familias tengamos que empezar de cero una y otra vez”, señaló.
Pidió al alcalde Jacobo Rodríguez que impulse acciones definitivas para reducir el riesgo de inundaciones en estas zonas y que se considere incluso la reubicación de las familias que viven en áreas de mayor peligro.
Hasta el momento, aseguró que no ha recibido apoyo oficial directo para enfrentar las pérdidas sufridas; sin embargo, mantiene la esperanza de que las autoridades atiendan el llamado de quienes hoy atraviesan momentos de angustia e incertidumbre.
A pesar del dolor y las dificultades, la señora Patricia destacó la solidaridad de numerosos ciudadanos que, sin esperar nada a cambio, han llevado alimentos, bebidas y artículos de primera necesidad a las familias afectadas.
Conmovida por esos gestos, dedicó unas palabras de agradecimiento a quienes han tendido la mano en medio de la tragedia.
“Si nadie se los ha dicho, yo se los digo: gracias por el taquito y por su ayuda”, expresó.
Mientras intenta rescatar lo poco que quedó de su patrimonio, la conocida “Señora de las Manzanas” se aferra a la fe y a la voluntad de seguir adelante, aunque el agua arrasó con gran parte de lo que tenía, asegura que no perderá la esperanza de reconstruir su hogar y recuperar, poco a poco, la estabilidad que una nueva inundación volvió a poner a prueba.















