A sus 106 años, María Guerrero, vecina de la colonia 28 de Junio, asegura ser la única sobreviviente con vida de las familias que recibieron una vivienda tras la devastadora inundación del 28 de junio de 1954. Setenta y dos años después, conserva intactos los recuerdos de la tragedia que marcó para siempre la historia de Piedras Negras.
Doña María recordó que tenía alrededor de 30 años cuando vivía con su familia en la colonia Mundo Nuevo, cerca del bordo norte. Tras varios días de lluvia, el agua comenzó a subir rápidamente, obligándolos a abandonar su hogar.
Primero escaparon en una camioneta de unos vecinos hacia la colonia Buena Vista Sur, pero al ver que la creciente seguía avanzando buscaron refugio en la loma donde hoy se ubica la colonia 28 de Junio, que en ese entonces era monte. Más tarde se trasladaron a un punto todavía más alto, en la actual colonia El Mirador, donde permanecieron bajo lonas junto con otras familias damnificadas.
Tiempo después recibieron una vivienda en la colonia 28 de Junio. Recordó que inicialmente les informaron que tendrían que comprarla e incluso comenzaron a pagarla; sin embargo, el nuevo gobierno municipal decidió entregar las casas de manera gratuita y agilizó las escrituras para las familias afectadas. Desde entonces, María Guerrero continúa viviendo en ese mismo hogar.
Con nostalgia, afirmó que en años anteriores era común reunir a los sobrevivientes durante las conmemoraciones de la inundación, pero con el paso del tiempo todos fueron falleciendo.
«Ahora solamente quedo yo», expresó.
También recordó el dolor que dejó aquella tragedia. «Se sentía muy feo ver tanta agua y tanta desgracia. Daba mucha tristeza mirar cómo todo se estaba perdiendo», dijo.
La inundación del 28 de junio de 1954 es considerada uno de los episodios más trágicos en la historia de Piedras Negras. El río Bravo se desbordó con fuerza, destruyendo viviendas, comercios y gran parte de la ciudad, además de cobrar numerosas vidas. Miles de familias buscaron refugio en las zonas altas, donde más tarde surgiría la colonia 28 de Junio, llamada así en memoria de aquella fecha.
La magnitud del desastre fue tal que periódicos nacionales llegaron a publicar que «Piedras Negras había muerto», reflejando el impacto de una tragedia que, 72 años después, sigue viva en la memoria de la ciudad gracias a testimonios como el de María Guerrero, quien aún conserva el recuerdo de aquellos días en que el agua cambió su vida para siempre.













