Los problemas de planeación en las obras ejecutadas por la actual administración municipal volvieron a quedar en evidencia, luego de que personal de SIMAS Piedras Negras realizara una nueva excavación sobre la avenida Los Maestros, en la colonia Lázaro Cárdenas, para efectuar trabajos en la red de tuberías subterráneas, pese a tratarse de una vialidad que recientemente fue pavimentada.
La nueva apertura, de grandes dimensiones, se ubica muy cerca del punto donde, días después de concluir la rehabilitación de la avenida, fue necesario abrir una primera zanja para reparar un problema en el drenaje, situación que desde entonces generó cuestionamientos por la falta de coordinación entre las dependencias responsables de ejecutar las obras.
Habitantes del sector consideran incongruente que primero se pavimente una vialidad y posteriormente se rompa el asfalto para atender fallas en las tuberías. Opinan que, una revisión previa de la infraestructura hidráulica y sanitaria habría evitado realizar estos trabajos de nueva cuenta, así como el doble gasto de recursos públicos que representa retirar pavimento recién colocado para efectuar reparaciones.
La excavación más reciente también generó inconformidad porque, como ha ocurrido en otros puntos de la ciudad, fue dejada abierta sin una reposición inmediata del pavimento, y sin señalización alguna para evitar incidentes.
Este mismo tramo ya había sido escenario de otro incidente el pasado 11 de mayo, cuando la fresadora de el «Tren de Pavimentación» cayó parcialmente en un socavón al colapsar el drenaje bajo el peso de la maquinaria. El percance obligó a utilizar grúas para rescatar la unidad y dejó al descubierto las deficientes condiciones de la infraestructura subterránea existente en la zona.
A estos antecedentes se suman las críticas de ciudadanos sobre la calidad de la pavimentación, al señalar que la carpeta asfáltica colocada luce demasiado delgada y, a su consideración, no cumple con el espesor necesario para garantizar una mayor durabilidad. La nueva excavación genera cuestionamientos sobre la planeación de las obras públicas y la coordinación entre el Municipio y SIMAS, al considerar que una evaluación adecuada de las redes subterráneas habría evitado volver a romper una vialidad recién pavimentada.













