La decisión de denunciar y entregar a su propio hijo a las autoridades no fue sencilla, pero Esperanza Deyanira Marín asegura que era lo correcto.
La mujer de 46 años decidió actuar luego de enterarse de que su hijo José Ángel “M”, alias “El Pelón”, de 26 años, presuntamente privó de la vida a un cachorro chihuahueño de apenas mes y medio de nacido, para después desmembrarlo y cocinarlo en su domicilio ubicado en el Ejido Piedras Negras.
El caso ocurrió durante el pasado fin de semana y generó indignación entre vecinos y organizaciones defensoras de los animales.
De acuerdo con la información recabada, el propio joven confesó durante la madrugada a su padrastro que había matado al pequeño cachorro de raza chihuahua “cabeza de manzana” qué recién había llegado a la familia.
Tras conocer lo sucedido y confirmar los hechos, fue la propia madre quien decidió reunir evidencia, solicitar la intervención de las autoridades y presentar formalmente la denuncia que derivó en la detención de su propio hijo.
Ahora José Ángel enfrenta cargos por crueldad y violencia contra los animales, además de violencia familiar, y será un juez quien determine su situación jurídica durante las próximas etapas del proceso penal.
En entrevista para Demos Diario, Esperanza Deyanira su madre, relató que se enteró de los lamentables hechos cuando regresó de cuidar a sus nietos en la vivienda de una de sus hijas.
Al llegar a su domicilio encontró un ambiente extraño y posteriormente familiares detectaron manchas de sangre y restos orgánicos en la entrada de la vivienda.
Inicialmente desconocían qué había ocurrido, pero con el paso de las horas comenzaron a surgir indicios que apuntaban a la desaparición del pequeño cachorro.
Más tarde, una vecina alertó sobre una olla que había sido escondida y que contenía restos del animal con un gran número de moscas, situación que terminó por confirmar las sospechas de la familia.
La mujer explicó que desde ese momento tomó la determinación de actuar sin esperar que alguien más lo hiciera y solicitó de inmediato la presencia de la policía, permitió que los agentes ingresaran para documentar la escena y colaboró con fotografías, videos y otros elementos que posteriormente fueron incorporados a la investigación.
La madre reconoció que denunciar a un hijo representa uno de los momentos más dolorosos que puede enfrentar cualquier persona, pero aseguró que el miedo a que ocurriera una tragedia mayor pesó más que cualquier otro sentimiento.
Puntualizó qué su hijo enfrenta problemas de adicción desde la adolescencia y que durante años la familia ha intentado ayudarlo mediante distintos esfuerzos, incluyendo internamientos en centros de rehabilitación, sin embargo, dijo que las recaídas han sido constantes y que en los últimos meses la situación se había vuelto cada vez más preocupante.
Según explicó, el propio joven le confesó que antes de cometer los hechos había inhalado un aerosol en repetidas ocasiones, situación que presuntamente le provocó una alteración de la conducta y pérdida de control.
Esperanza considera que las adicciones influyeron de manera determinante en el comportamiento de su hijo, aunque aclaró que eso no justifica lo ocurrido ni elimina la responsabilidad por sus acciones.
La mujer señaló que durante los últimos años vivió con temor debido a los cambios de conducta que observaba en José Ángel, quien frecuentemente trabajaba únicamente para sostener su consumo de sustancias, incluso manifestó que llegó a sentirse insegura de permanecer sola con él dentro de la vivienda.
Además de buscar justicia por lo ocurrido con el cachorro, afirmó que tomó la decisión pensando en la seguridad de sus hijos, sus nietos y del resto de la familia, al considerar que una conducta tan violenta no debía ser ignorada ni minimizada.
Como madre, explicó, su intención también fue enviar un mensaje claro a otras familias que atraviesan situaciones similares; el amor por un hijo no debe convertirse en un motivo para encubrir conductas que ponen en riesgo a otras personas o a los propios integrantes de la familia.
“Prefiero verlo detenido que lamentar una tragedia mayor”.
La mujer aseguró que, aunque la decisión le ha causado dolor y tristeza, mantiene la convicción de que actuó correctamente, considera que enfrentar las consecuencias de sus actos podría representar una oportunidad para que su hijo reflexione, reciba ayuda y logre alejarse definitivamente de las adicciones que, según afirma, han marcado gran parte de su vida.














