La tensión dentro del departamento de SIMAS continúa, particularmente entre los trabajadores que están siendo presionados para que renuncien a sus empleos de manera voluntaria.
La tarde de este martes, los empleados denunciaron que siguen siendo amedrentados y amenazados por elementos del cuerpo de seguridad cercanos al alcalde Jacobo Rodríguez, quien en los últimos días se le ha visto presente en las instalaciones del organismo.
Mientras el edil realiza actividades en la parte alta del edificio, los guardaespaldas, en la planta baja, amenazan a los empleados que se resisten a renunciar y luchan por sus derechos laborales, acudiendo diariamente a su lugar de trabajo, aunque no se les permite realizar su chequeo de entrada tras haber sido borrados del sistema.
Los trabajadores denunciaron que el chófer y ahora guardaespaldas del alcalde, conocido como «Jaime», es quien se ha acercado a ellos para advertirles que no deben grabarlo ni fotografiarlo, después de que todo el grupo de elementos los rodeara, señalándoles que los estarían vigilando constantemente.
Agregan que estos elementos en todo momento están armados dentro de las instalaciones e incluso han tomado funciones que no les corresponden, plantandose incluso en la puerta principal del edificio de SIMAS, cuestionando a toda persona que ingresa por el motivo de su visita al departamento.
Apenas este lunes, el elemento en mención «Jaime» agredió físicamente al trabajador del organismo, Gilberto Félix, cuando este último se acercó a realizar cuestionamientos al alcalde, mientras era abordado por una ciudadana que también realizaba reclamos al edil, situación que quedó videograbada.
Este mismo empleado, más tarde, compartió que acudió a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Coahuila (CDHEC) para presentar una queja en contra de este elemento por el abuso recibido.
La situación dentro del sistema continúa en torno a estos trabajadores, se sabe también que la empleada Melba Rodríguez fue amenazada por revelar el plan para aumentar los cobros en los recibos de agua, y por tal situación prefirió retirarse y desistir de la lucha por sus derechos laborales.
Aunado a este caso, hay información de más empleados que, con apenas pocos meses dentro del sistema, optaron por retirarse para evitar mayores conflictos y iniciar de una vez con la búsqueda de su nuevo empleo.
Así, paulatinamente, parte del grupo principal de trabajadores se ha reducido, disminuyendo el número de personas que siguen siendo afectadas y que, hasta el momento, siguen sin recibir su salario.














