La nueva modalidad implementada por la aduana estadounidense, que restringe el cruce de camiones cargados únicamente en horario matutino de 8:00 a 12:00 horas, ha generado un impacto inmediato en la logística del transporte en la frontera, aseguró Manuel González Bernal, transportista de la localidad, quien advirtió retrasos, baja actividad y riesgos para la competitividad industrial de la región.
El transportista explicó que, durante el primer día de operación bajo este esquema, el movimiento de unidades con carga ha sido mínimo, con apenas alrededor de 20 cruces registrados cerca de las 11:00 de la mañana, debido a que la mercancía del fin de semana ya había sido procesada, lo que dejó sin preparación de nuevos embarques para este horario restringido.
En contraste, señaló que la fila de camiones vacíos ha crecido considerablemente, extendiéndose hasta la zona de la embotelladora sobre la carretera 57, lo que ocasionó que, autoridades municipales optaran por desviar el flujo hacia la carretera 2, en dirección al aeropuerto rumbo a Nuevo Laredo, con el fin de evitar congestionamientos y posibles accidentes en la vía principal.
González Bernal advirtió que difícilmente todas las unidades vacías lograrán cruzar, debido a la limitada capacidad operativa de la aduana estadounidense para atender la demanda, lo que podría agravar los retrasos.
Dijo que muchos de estos camiones transportan insumos esenciales, como barriles de aluminio para la industria cervecera, así como tarimas y otros materiales necesarios para las maquiladoras, lo que provoca un desfase en la producción al no poder cruzar en el horario matutino.
El transportista mencionó que esta situación podría tener consecuencias económicas graves, ya que algunas empresas comienzan a buscar alternativas en otros cruces fronterizos, como Ciudad Acuña o los puentes de Nuevo Laredo, donde los tiempos de cruce resultan más eficientes.
Explicó que, mientras anteriormente el cruce podía tomar entre 30 y 45 minutos, actualmente los tiempos se han extendido hasta ocho horas, incluso, dijo, trasladarse hasta Ciudad Acuña, cruzar por Del Río y regresar a Eagle Pass puede tomar poco más de dos horas, lo que resulta más conveniente que permanecer en fila.
Indicó que las regulaciones del Departamento de Transporte (DOT) y del Departamento de Seguridad Pública de Texas (DPS) limitan la circulación fuera de las áreas comerciales, lo que impide redirigir masivamente el flujo hacia otros cruces sin permisos especiales.
González Bernal recordó que en otras regiones, como Reynosa y Matamoros, sí se han otorgado este tipo de facilidades, lo que permite mayor movilidad a los transportistas.
Informó que autoridades estadounidenses plantearon un periodo de prueba de tres meses para este nuevo esquema, aunque reiteró que, desde su perspectiva, no será viable a largo plazo.
Hizo un llamado tanto a las autoridades como a la ciudadanía a buscar soluciones conjuntas que permitan reducir el impacto, subrayando que el objetivo del sector es afectar lo menos posible a la comunidad de Piedras Negras mientras se adaptan a las nuevas disposiciones.















