Lejos de detenerse, los trabajos del fraccionamiento Álamo continúan pese a las denuncias presentadas ante la Conagua por el riesgo de inundaciones en la zona, y ahora las labores de compactación del terreno han generado nuevas molestias entre los vecinos, quienes reportan fuertes vibraciones, ruido y grandes cantidades de polvo que llegan hasta sus viviendas.
La activista Lucy Martínez señaló que la maquinaria pesada utilizada en el predio provoca movimientos que pueden sentirse dentro de las casas, además de hacer vibrar puertas y ventanas. La situación ha incrementado el malestar de los habitantes del sector, quienes cuestionan que la obra siga avanzando mientras permanecen pendientes los señalamientos sobre el riesgo que representa su ubicación.
Los vecinos comenzaron a manifestar formalmente su inconformidad desde el 7 de enero de 2026, cuando solicitaron a las autoridades municipales revisar el proyecto y suspender los trabajos ante el riesgo de inundaciones. Entre sus argumentos señalaron que la calle Álamo funciona como un cauce natural por donde históricamente escurren aguas provenientes de distintos sectores y que el flujo desemboca hacia el área donde se desarrolla el fraccionamiento.
La preocupación se ha reforzado con videos de lluvias registradas este año, en los que se observa la acumulación de agua en el sector. Además, el propio director de Obras Públicas, Gibrán González, reconoció públicamente que el desarrollo se encuentra sobre un cauce natural de escurrimiento.
Pese a estos antecedentes y a los reclamos de vecinos, la obra no ha sido suspendida ni clausurada. Martínez indicó que el pasado 12 de agosto entregó un oficio a Inspectores Municipales para solicitar una revisión, pero aseguró que hasta el momento no han acudido al sitio para verificar las condiciones de los trabajos.
La activista también señaló que la denuncia presentada ante Conagua tampoco ha derivado en la suspensión de la construcción, por lo que los vecinos mantienen su intención de continuar con las gestiones ante las autoridades para exigir que se revise el proyecto.
A las molestias por las vibraciones se suma el polvo generado por el movimiento de tierra, que, de acuerdo con los habitantes, ha comenzado a ingresar a sus viviendas y a afectar las condiciones del entorno. Los trabajos se realizan diariamente y han provocado que los vecinos vuelvan a exigir una intervención de las autoridades municipales.
Martínez consideró contradictorio que el Ayuntamiento haya promovido recientemente reuniones con habitantes de otros sectores para buscar alternativas ante problemas de inundaciones, mientras en el caso del fraccionamiento Álamo los trabajos continúan. Los vecinos sostienen que la revisión debe realizarse antes de que avance la construcción de las viviendas y se generen mayores riesgos tanto para quienes actualmente viven en los alrededores como para los futuros compradores.















