El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa provocó ayer un ambiente de tensión al interior del Movimiento de la Cuarta Transformación. A pocas horas que anunciara su regreso, el Gobierno Federal a través de la Secretaría de Gobernación aclaró en comunicado que Rocha Moya regresó por “decisión personal”.
Asimismo, destacó que la Fiscalía General de la República mantiene abiertas carpetas de investigación relacionadas con las 10 personas señaladas por los fiscales del Distrito Sur de Nueva York, entre ellas el mandatario sinaloense.
Por su parte, la dirigencia nacional de Morena aclaró que no tuvo conocimiento sobre el regreso del gobernador sinaloense por lo que abiertamente se deslindó de esa decisión y puntualizaron que su separación del cargo se dio tras las acusaciones desde Estados Unidos de supuestos vínculos con el Cártel de Sinaloa.
«Desde Morena seremos respetuosos del Estado de derecho, del debido proceso, así como del resultado de las investigaciones por parte de la FGR y continuaremos actuando con responsabilidad, privilegiando el interés de la ciudadanía y manteniendo como principios fundamentales la transparencia, la rendición de cuentas y el respeto irrestricto a las instituciones», afirmó el partido.
De igual manera, las bancadas de Morena en la Cámara de Diputados y en el Senado hicieron lo propio reiterando que la decisión de Rocha Moya de retornar a la gubernatura “es un acto personal e individual” y serán respetuosos de las indagatorias que se siguen en la FGR.
El coordinador morenista, Ricardo Monreal, llamó a Rocha Moya a reconsiderar su decisión y volver a pedir licencia para que la FGR concluya sus investigaciones: “El Estado ni autorizó ni permitió, ni tampoco estaba enterado, de esta decisión personalísima del gobernador Rocha”, dijo en un video.















