La atención emocional de los adolescentes y la detección oportuna de conductas preocupantes son fundamentales para prevenir situaciones de violencia, señaló la psicóloga Virginia Estrada Villareal tras referirse a lo ocurrido en una secundaria de Torreón, donde un ataque contra maestros y estudiantes dejó víctimas. La especialista destacó que las familias y las escuelas deben trabajar de manera coordinada para identificar problemas y buscar ayuda antes de que estos se agraven.
Explicó que factores como las dificultades familiares, la falta de límites, las carencias afectivas y el acoso escolar pueden influir en el comportamiento de los jóvenes, aunque aclaró que la violencia no responde a una sola causa. Por ello, recomendó que los padres mantengan una comunicación cercana con sus hijos, conozcan sus amistades y actividades en redes sociales, y presten atención a cambios de conducta que pudieran indicar la necesidad de apoyo.
Estrada Villareal advirtió que los docentes desempeñan una función importante en la detección de problemas, pues la convivencia diaria con los alumnos les permite observar situaciones que requieren atención. Sin embargo, señaló que sus esfuerzos pueden verse limitados cuando los padres no responden a los llamados de la escuela o reaccionan negativamente ante las observaciones sobre el comportamiento de sus hijos.
La psicóloga subrayó que la formación de los adolescentes no debe recaer exclusivamente en los maestros, ya que en el hogar también deben establecerse reglas claras, reforzarse los valores y brindarse acompañamiento emocional. Consideró necesario que los padres se involucren en la vida de sus hijos, supervisen sus actividades y busquen orientación profesional cuando identifiquen comportamientos que les generen preocupación.
Estrada Villarreal destacó que los docentes también necesitan capacitación y apoyo emocional para afrontar tales situaciones complejas, reconocer señales de alerta y saber cómo actuar. Indicó que deben contar con herramientas y espacios de orientación que les permitan atender los problemas de sus alumnos, sin asumir solos una responsabilidad que corresponde a toda la comunidad.
La especialista sostuvo que la prevención de la violencia juvenil requiere la participación conjunta de padres, docentes y especialistas. Aunque hechos como el ocurrido en Torreón no pueden atribuirse a una sola causa, consideró indispensable fortalecer la comunicación, atender las necesidades emocionales de los adolescentes y actuar oportunamente ante posibles riesgos.













