El robo de 33 toneladas de concentrado de oro y plata ocurrido en una carretera federal cerca de Guadalajara ha puesto en alerta al sector minero nacional. El atraco, ejecutado por un comando armado que interceptó un tractocamión con número económico 104 de la empresa Fletes Durango, tuvo como blanco una carga propiedad del Grupo Minero Bacis que se dirigía desde Durango al puerto de Manzanillo. Aunque la unidad fue recuperada, la góndola con el material desapareció, sin que hasta ahora se tenga conocimiento de su paradero. El personal retenido por los agresores durante hora y media fue liberado ileso y logró dar aviso a la Guardia Nacional en la caseta de Chapala.
Pese a la magnitud del crimen, ni la Fiscalía General de la República ni las autoridades del estado de Jalisco han recibido una denuncia formal. Autoridades en Durango confirmaron estar en comunicación con la empresa, aunque aclararon que el hecho ocurrió fuera de su jurisdicción. El incidente pone nuevamente en el foco el riesgo que enfrentan los transportes de minerales valiosos y genera preocupación entre empresas del ramo sobre las condiciones de seguridad en los corredores logísticos del país.
Grupo Minero Bacis, con sede en Otáez, Durango, lamentó el suceso y señaló que representa un golpe significativo para la industria extractiva y las exportaciones nacionales. La firma cuenta con una larga trayectoria en la minería de oro y plata, y ha desarrollado infraestructura clave en la región desde mediados del siglo XX. Su presidente, el ingeniero geofísico Jaime Gutiérrez Núñez, también encabeza diversos organismos empresariales y ha abogado por prácticas mineras modernas y responsables. El ataque incrementó el llamado del sector para mejorar la coordinación con autoridades federales y garantizar operaciones seguras.
Este asalto se suma a otros casos recientes de violencia contra el transporte minero en el país. En octubre de 2024, por ejemplo, un comando robó once góndolas cargadas con concentrados de oro y plata pertenecientes a la empresa Peñasquito, en la carretera Zacatecas-Saltillo. Aunque los vehículos fueron localizados semanas después, la carga nunca se recuperó. Estos hechos reflejan una tendencia creciente en delitos contra la industria minera.















