Un nuevo caso de abuso policiaco está siendo denunciado en Piedras Negras, el afectado, quien ya recuperó su libertad, declaró que acudieron hasta la celda donde se encontraba durmiendo para retirarle su cobija y, tras cuestionar el motivo, iniciaron las agresiones físicas.
Isidro Martínez, quien fue detenido en la colonia La Hacienda el pasado lunes, luego de sostener una discusión con su pareja, narró la serie de atropellos a los que fue sometido incluso desde el momento de su detención.
Comentó que, al ser asegurado, un oficial que atendió el caso aceptó que no había razón para detenerlo y que, si así lo deseaba, podía mantener su libertad.
El afectado asegura que no aceptó el ofrecimiento y que accedió a ser detenido para aclarar la situación, en caso de ser necesario, sin embargo, las agresiones, aseguró, comenzaron desde el momento en que fue abordado a la unidad, ya que una mujer oficial subió únicamente para golpearlo, además de un segundo elemento que, utilizando las esposas, lo agredió en las costillas.
Una vez en la celda 6, señaló que los hechos continuaron luego de que oficiales acudieran para retirarle una cobija y, al cuestionar el motivo, inició el castigo.
Indicó que posteriormente ingresó una mujer oficial, quien lo golpeó directamente en los genitales y solicitó su trasladado a la celda 10, por lo que fue esposado y llevado a ese lugar, el cual describe como una zona oscura, aunque afirma que durante el recorrido pudo observar cámaras de videovigilancia en el área.
Asegura que, ya en la celda 10 y aún esposado, comenzó a ser golpeado por un oficial que dice tener plenamente identificado, y a quien, según su testimonio, funge como vigilante de las celdas.
Declaró que en todo momento permaneció esposado mientras recibía golpes en el rostro, brazos y espalda, e incluso afirmó que fue ahorcado en diversas ocasiones por el oficial.
Señaló que le pidió al oficial que se detuviera las agresiones, argumentando que sufre de ataques epilépticos; sin embargo, los golpes no cesaron y continuaron, incluso en la cabeza y el rostro.
«Si yo quiero te mato y no me hacen nada por que soy oficial», dijo el afectado que le mencionó el policía mientras lo ahorcaba.
Por su parte, su madre, Yessica Monsiváis, comentó que al acudir mientras su hijo aún estaba detenido, para dejarle comida y medicamentos que debe tomar por su enfermedad de epilepsia, escuchó que en ese momento golpeaban a alguien dentro de las celdas, aunque nunca imaginó que se tratara de su hijo.
Señaló que, una vez en libertad, su hijo le comentó que la comida nunca llegó a sus manos, ni el refresco; únicamente recibió un poco de agua y los medicamentos, pero estos no le fueron entregados directamente, sino que fueron arrojados a la taza del baño, indicándole que los sacara de ahí si en realidad los necesitaba.
«Alli están, si los ocupas sacalos», le ordenaron al afectado.
La madre aseguró que no se detendrán hasta obtener justicia, ya que considera injusto lo ocurrido. Indicó que acudirán a distintas instancias para formalizar sus denuncias y que no pararán hasta que se haga justicia, para evitar que otras personas pasen por lo mismo.
«Según el voto qué le dimos a Jacobo era para mejorar el pueblo y resultó lo contrario», expresó la mujer.
Este tipo de casos, han sido constantes en la actual administración encabezada por el alcalde Jacobo Rodríguez, quien suele minimizar la gravedad de los hechos o incluso negarlos en sus conferencias matutinas.
Tal es el caso del robo de una patrulla registrado el pasado 19 de marzo por un detenido que, buscando escapar, aprovechó un descuido de los oficiales y tomó la unidad para huir.
Aunque el alcalde declaró en un inicio que se trataba de un hecho falso, horas después el propio involucrado, Julio Moreno «El chore», aceptó lo ocurrido y aseguró haber sido víctima de constantes «levantónes» sin motivo, situación que dijo, lo orilló a tomar dicha acción.
Aunado a este caso, otro detenido, Héctor «la cotorra», quien viajaba en el momento del robo de la patrulla, también dio su versión y acusó a los oficiales de igual manera de realizar «levantónes» sin razón, asegurando que existe una cuota de detenidos que los oficiales deben cumplir, incluso mencionó en su momento que los propios elementos expresaron frente a ellos que detienen a cualquier persona para alcanzar ese objetivo.
Otro caso más es el de un joven identificado como Sergio, de apenas 20 años, quien afirmó que fue llevado a un área rotulada como «el almacén», donde no había cámaras, y fue brutalmente golpeado. Señaló que, aunque solicitó que no lo agredieran en la cabeza debido a operaciones previas, las agresiones continuaron poniendo en riesgo su vida.
Pese a todos estos casos que han sido documentados, es una realidad que la postura del alcalde ha sido siempre de minimizar los hechos y hasta de ocultar la información para proteger en todo momento la ya deteriorada imagen de Seguridad Pública Municipal pese a que los hechos hablan por si solos.















