La actual creciente del Río Bravo, derivada de las lluvias recientes en la vecina ciudad de Acuña, se ha mantenido durante los últimos días, con niveles elevados que superan su promedio habitual y que continúan bajo monitoreo por parte de autoridades.
De acuerdo con reportes recientes, el caudal del afluente ha registrado incrementos considerables, alcanzando niveles por encima de lo normal para esta temporada, lo que ha modificado visiblemente su cauce y velocidad de corriente.
Estas precipitaciones, registradas de manera continua en aquella ciudad, provocaron diversos incidentes en Acuña, como familias varadas en zonas inundadas, así como problemas en el sistema de drenaje debido a la acumulación de agua, entre otros; sin embargo, fueron atendidos de manera oportuna.
El Bravo presenta actualmente un nivel distinto al que normalmente se observa, con un aumento en su volumen y fuerza, el agua luce lodosa, con presencia de ramas y palizada arrastradas por la corriente.
Autoridades han advertido sobre los riesgos de introducirse al río en estas condiciones; incluso, se ha prohibido la pesca en la zona como medida preventiva.
Esta circunstancia recientemente ha afectado también la calidad del agua en la ciudad de Piedras Negras, apenas días atrás, el gerente de SIMAS, Lorenzo Menera Sierra, atribuyó a esta situación la turbidez que se ha presentado en diversos sectores en el suministro del líquido, por lo que pidió paciencia y aseguró que se trabaja a marchas forzadas para atender el tema.
Se espera que, con el paso de los días y conforme disminuyan las lluvias, los niveles del cauce del río regresen de manera paulatina a su estado normal.













