Apenas unas semanas después de que la Ruta Fiscal fuera reabierta a la circulación, el problema de drenaje volvió a aparecer en el mismo sector donde durante meses se registraron derrames de aguas negras. Automovilistas denunciaron nuevamente la presencia de aguas residuales y fuertes encharcamientos en el cruce de la Ruta Fiscal con la calle San Martín, a la altura de la colonia Harold Pape, generando malos olores y complicaciones para quienes transitan por esta zona.
El punto afectado coincide con el sitio donde comenzó la problemática durante los primeros días de mayo que anteriormente obligó a mantener cerrada la vialidad durante un periodo prolongado. En aquella ocasión, las fallas en el sistema de drenaje provocaron acumulaciones de aguas negras que terminaron afectando directamente la circulación y obligaron a implementar desvíos para mantener el tránsito de vehículos.
Una de las principales rutas alternas llevó a automovilistas y unidades de carga por calles de la colonia Harold Pape, particularmente a través de Nezahualcóyotl, para posteriormente reincorporarse a la Ruta Fiscal por el Bordo de la Defensa. El incremento considerable en el tránsito pesado terminó ocasionando daños en vialidades que no estaban diseñadas para soportar ese nivel de circulación.
Como consecuencia de aquellos desvíos, se multiplicaron los baches y deterioros en la carpeta asfáltica, además de que en la calle Palau apareció un socavón que, de acuerdo con los señalamientos de vecinos, permanece hasta el momento sin recibir atención.
Durante el periodo de afectaciones, autoridades municipales como lo es el vocero de simas Alexis gonzález y el mismo alcalde Jacobo Rodríguez, señalaron que la realización de trabajos en los cárcamos permitiría mejorar la regulación de la presión y atender las fallas que provocaban los derrames, con la expectativa de que el problema quedara solucionado de manera definitiva.
Sin embargo, el regreso de las aguas negras a pocos días de la reapertura de la Ruta Fiscal vuelve a poner en duda la efectividad de esas acciones, debido a que la falla se presenta nuevamente prácticamente en el mismo punto y con consecuencias similares, agua residual acumulada, malos olores y afectaciones a la imagen y condiciones de una de las principales vialidades para el transporte de carga.
La situación también había generado inconformidad entre transportistas, quienes durante el cierre anterior tuvieron que modificar sus recorridos y circular por sectores habitacionales para poder continuar sus trayectos. Las afectaciones no se limitaron al transporte, pues usuarios y visitantes provenientes de Estados Unidos también habían reportado las condiciones encontradas al ingresar a Piedras Negras desde Eagle Pass, particularmente por los encharcamientos y los olores desagradables.












