El Gobierno Municipal de Piedras Negras no dio una fecha definida para reparar el socavón de la colonia Bravo ni los colapsos del drenaje en la Ruta Fiscal, dos de los problemas de infraestructura sanitaria que desde hace meses afectan a habitantes, comercios y la circulación vehicular.
Durante la conferencia matutina de este viernes, el director de Imagen Urbana y vocero de SIMAS, Alexis González, explicó que antes de intervenir será necesario incrementar la capacidad de bombeo del cárcamo número tres para reducir los niveles de agua en la red y permitir los trabajos de excavación y rehabilitación.
Indicó que primero deberán instalarse nuevas piezas para aumentar el flujo del sistema y que posteriormente se podrá disminuir el nivel del agua para intervenir tanto la Ruta Fiscal como el socavón de la colonia Bravo.
«El paso A es bajar el nivel de agua que nos va a ayudar a la Ruta Fiscal indirectamente y poder iniciar labores en la CROC», señaló el funcionario.
Sin embargo, ni González ni el alcalde Jacobo Rodríguez precisaron cuándo iniciarán las obras de reparación ni establecieron un plazo para concluirlas.
Respecto al socavón de la colonia Bravo, el funcionario señaló que será necesario excavar entre siete y ocho metros de profundidad para rehabilitar una tubería de 36 pulgadas y estimó que la obra podría superar los dos millones de pesos, aunque aclaró que el monto definitivo dependerá de las cotizaciones que presenten los proveedores. En cuanto a la Ruta Fiscal, tampoco se informó una fecha para el arranque de los trabajos.
El socavón de la colonia Bravo permanece reportado desde abril pasado y, de acuerdo con vecinos del sector, continúa sin señalización suficiente. Habitantes aseguran que en ese punto ya han caído una patrulla, vehículos particulares y ciclistas debido a las condiciones del pavimento.
En la Ruta Fiscal, las afectaciones se han prolongado durante meses. Vecinos han denunciado daños estructurales en viviendas atribuidos al reblandecimiento del terreno por las constantes filtraciones, además de malos olores, encharcamientos permanentes y afectaciones económicas para comercios de la zona, algunos de los cuales incluso dejaron de operar.













