Las declaraciones de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, habrían motivado la persecución contra cárteles latinoamericanos iniciada este mes, luego de que el gobierno de Estados Unidos designara a estas organizaciones como grupos terroristas. El presidente Donald Trump instruyó a sus fuerzas a prepararse y, el viernes, anunció el despliegue de 4.000 militares en el Caribe.
De acuerdo con medios estadounidenses, Guzmán entregó información clave a la Fiscalía de ese país que vincula directamente al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, con el denominado Cártel de los Soles. El testimonio de “El Chapito” habría reforzado las acusaciones contra el mandatario sudamericano, a quien Washington acusa de liderar una red internacional de narcotráfico con presencia en México y otros países de la región.
Ovidio Guzmán, quien el pasado 11 de julio se declaró culpable de cargos de narcotráfico, lavado de dinero y uso de armas, habría pactado colaborar con las autoridades para evitar una condena de cadena perpetua. Según los reportes, su cooperación permitió que familiares cercanos recibieran protección en territorio estadounidense, mientras sus declaraciones se consideran “determinantes” para las investigaciones.
En paralelo, el gobierno de Estados Unidos endureció su postura contra Maduro: duplicó a 50 millones de dólares la recompensa por su captura y lo calificó como jefe de una “organización narcoterrorista”. El senador Marco Rubio afirmó que el mandatario venezolano “no es un presidente, sino el líder de una red criminal” y exigió que sea procesado en tribunales internacionales.














