El alcalde de Piedras Negras, Jacobo Rodríguez, insistió este jueves en que no era necesario realizar un consenso ciudadano para autorizar la construcción del muro de Ferromex en la zona de las vías, pese a las inconformidades expresadas por vecinos que advierten riesgos de inundaciones y aislamiento vial. Mientras tanto, un grupo de ciudadanos anunció la promoción de un amparo contra la obra municipal, argumentando que fue aprobada sin consulta y sin mostrar los estudios técnicos que la justifiquen.
Durante su conferencia matutina, el alcalde volvió a atribuir la inconformidad vecinal a supuestas declaraciones del periodista Efraín González, aunque reconoció que no hubo diálogo con los vecinos antes de avalar el proyecto. “Muy lamentable la irrupción de estos ciudadanos aquí, fueron ciudadanos ‘envenenados’ por un periodista… no lo estoy acusando yo, lo están acusando directamente los mismos ciudadanos, le dijeron a mi jefe de gabinete, le dijeron a mi secretario de Ayuntamiento, que fue él, que fue Efraín González, el que les dijo que se les van a tirar sus casas”, declaró.
Sin embargo, en las transmisiones en vivo y noticieros donde el periodista ha abordado el tema, no existe registro alguno de que haya afirmado que las viviendas serían demolidas. El propio alcalde reconoció que su versión se basa en comentarios indirectos: “Le dijeron a mi jefe de gabinete, a mi secretario de Ayuntamiento, que fue él…”.
A pesar de los señalamientos de un afectado, Rodríguez aseguró que no guarda resentimiento: “Obviamente, ningún rencor al ciudadano que me acusó de ser corrupto también, porque pues no quiere decir que me llegaron al precio”.
Sobre la falta de consenso y la preocupación por inundaciones, el alcalde aceptó que no se realizó ningún diálogo previo con los vecinos, justificando que la obra “no afectará a nadie” y que Ferromex “tiene derecho de vía”. “Nosotros no vimos la necesidad de hacer ningún consenso, ni diálogo con los vecinos. ¿Por qué? Porque no afectará nada, ni a nadie”, insistió.
Vecinos de las colonias CROC, Bravo, Presidentes, Morelos y Río Bravo sostienen lo contrario y comenzaron a integrar un amparo colectivo para detener la obra. El ciudadano Mauricio Salazar confirmó que se convoca a toda la población afectada para sumarse al proceso legal, pues el muro “dividirá aún más una zona que ya sufre graves problemas de comunicación” por la doble vía del ferrocarril. Además, se estaría preparando un segundo amparo por la autorización municipal otorgada “sin consensar a la ciudadanía”, de acuerdo con testimonios recabados.
El alcalde también fue cuestionado por el aislamiento vial que provocará la barda, al impedir el paso por la avenida Nezahualcóyotl, principal vía de conexión de ese sector. Sin embargo, descartó abrir ese cruce y limitó el acceso únicamente al puente 1850, conocido como “el Apenitas”. “No, es nada más la de la Apenitas… ese cruce va a seguir por arriba de las vías”, dijo. Al insistírsele sobre la vialidad principal, respondió: “No. Porque antes que existía, nadie la usaba ya, porque todo el tiempo está el tren atravesado. Además, dicen que tampoco hay pavimento. Todo el mundo cruza por el Apenitas”.
Pese a los argumentos oficiales, sigue sin presentarse ningún estudio hidrológico o pluvial que respalde la construcción del muro ni se ha informado si cuenta con autorizaciones de la Conagua. La información técnica de la obra permanece escasa, mientras crece la percepción ciudadana de opacidad y de posibles acuerdos extraoficiales entre el municipio y la empresa ferroviaria.
En tanto, el gobierno local sostiene que “ya no hay ciudadanos inquietos”, mientras vecinos y colectivos avanzan en la vía judicial para exigir transparencia, seguridad y participación en una decisión que, según advierten, podría agravar el riesgo de inundaciones y aislar a cientos de familias de ese sector de Piedras Negras.














