Lo que durante meses fue una imagen habitual en las calles de Piedras Negras hoy es apenas un recuerdo para quienes conocían a Arturo Lozoya Reyes, mejor conocido como “Elmo Bailador”, el artista urbano, reconocido por presentarse vestido de payaso en el cruce de Heroico Colegio Militar y San Luis para alegrar a automovilistas y peatones, denunció una presunta negligencia por parte de elementos de Protección Civil Municipal que, según afirma, le provocó lesiones que lo dejaron sin poder caminar ni trabajar como antes.
El señor Arturo relató que, tras haber superado una batalla contra el cáncer, comenzó a sufrir severos problemas crónicos en la vesícula.
Aunque inicialmente recibió atención médica, el dolor regresó con mayor intensidad hasta el punto de impedirle caminar con normalidad.
Para soportar los padecimientos, señaló que tuvo que recurrir a medicamentos fuertes, aunque éstos ya no lograban aliviar las molestias.
Ante el deterioro de su salud y la falta de recursos para costear una atención especializada, intentó en diversas ocasiones buscar una audiencia con el alcalde de Piedras Negras, Jacobo Rodríguez, con el propósito de solicitar apoyo médico.
Sin embargo, asegura que nunca logró reunirse con el edil ni recibió ayuda para concretar el encuentro.
Desesperado por la situación, decidió elaborar una cartulina con un mensaje dirigido al presidente municipal.
En ella escribió: “Señor Presidente, ayúdeme por favor. También yo soy ciudadano, voté por usted”, el mensaje fue colocado en el sitio donde acostumbraba bailar para obtener algunas monedas y sostenerse económicamente.
De acuerdo con su versión, esta acción habría generado inconformidad entre autoridades municipales.
Tiempo después, mientras continuaba reuniendo dinero para viajar a Saltillo en busca de una operación o atención médica, fue abordado por inspectores municipales que presuntamente le informaron que el alcalde había enviado apoyo para trasladarlo a recibir atención médica.
Arturo explicó que en ese momento se encontraba recostado sobre una banqueta debido al intenso dolor que padecía.
Aunque tuvo dudas sobre aceptar el traslado porque presentía que algo no estaba bien, finalmente decidió confiar en los funcionarios y abordar la ambulancia que llegó al lugar.
Fue durante ese trayecto cuando, según su denuncia, ocurrió el incidente que cambió por completo su vida. El afectado asegura que no fue sujetado adecuadamente a la camilla y que, debido a la velocidad a la que circulaba la ambulancia, cayó y se golpeó fuertemente en la columna vertebral.
“Ya no me bajé de esa ambulancia como me subí. Subí de pie y bajé mal, realmente mal”, expresó con tristeza al recordar el momento que considera determinante en el deterioro de su condición física.
Además, afirmó que el destino prometido inicialmente era una clínica particular; sin embargo, finalmente fue llevado al Hospital General Salvador Chavarría.
A su juicio, el operativo tuvo como verdadero objetivo retirarlo del lugar donde trabajaba, ya que previamente había recibido indicaciones para abstenerse de acudir a ese crucero.
El artista urbano sostiene que antes de ese episodio todavía podía desplazarse por sus propios medios y realizar sus actividades cotidianas.
Incluso recordó que en enero de ese mismo año continuaba bailando diariamente para los automovilistas, transmitiendo alegría y optimismo a quienes transitaban por el sector.
Tras el accidente, asegura que intentó nuevamente exponer su situación ante el alcalde, pero nunca obtuvo una audiencia.
Posteriormente, indicó que fue recibido por el secretario del Ayuntamiento, Daniel Aguilar quien, al conocer el caso, y ver la magnitud del problema que habían ocasionado sus servidores públicos, le autorizó continuar trabajando en el crucero donde acostumbraba presentarse.
Según el señor Arturo, dicho permiso fue otorgado mediante un documento en el que incluso se incluyó la leyenda “no molestar”, situación que interpreta como una forma de reconocer lo ocurrido y evitar nuevos conflictos relacionados con su presencia en la vía pública.
“Me quebraron mi vida”, lamentó el afectado, quien asegura haber pasado de ser una persona activa e independiente a enfrentar dificultades para caminar y obtener ingresos.
Actualmente, Arturo Lozoya Reyes «Elmo el bailador» afirma que no busca confrontaciones ni compensaciones económicas extraordinarias.
Lo único que pide, dice, es recibir la atención necesaria para recuperar su salud, volver a caminar correctamente y retomar la actividad que durante años le permitió llevar alegría a cientos de personas en las calles de Piedras Negras.
“Solo quiero que me dejen como estaba. Después de eso me acosan para que no diga nada, pero yo no tengo miedo. Lo que quiero es volver a caminar”, concluyó.















