Las quejas por las condiciones del Teatro de la Ciudad «José Manuel Maldonado Maldonado» han continuado durante la temporada de graduaciones, principalmente por las fallas en el sistema de aire acondicionado, situación que ha provocado incomodidad entre alumnos, padres de familia y asistentes a las ceremonias celebradas en las últimas semanas. A este problema se suman filtraciones de agua durante las lluvias y diversos daños que evidencian el deterioro del principal recinto cultural de Piedras Negras.
De acuerdo con asistentes a los eventos, las altas temperaturas al interior del inmueble se han convertido en la principal molestia, ya que el aire acondicionado no enfría adecuadamente, lo que hace difícil permanecer durante actos que, en muchos casos, se prolongan por varias horas.
Además, recientes lluvias dejaron al descubierto goteras, plafones dañados y alfombras mojadas, afectaciones que fueron documentadas por ciudadanos mediante videos difundidos en redes sociales.
Las denuncias también señalan que, previo a cada graduación o evento, la limpieza del teatro corre por cuenta de las escuelas u organizadores, quienes deben acondicionar el espacio antes de recibir a los asistentes, pese a tratarse de un inmueble municipal que genera ingresos por concepto de renta.
Ante estos reportes, el regidor Juan Carlos Hernández acudió al recinto para constatar las condiciones del edificio y responsabilizó a la Dirección de Desarrollo Social por la falta de mantenimiento preventivo.
Afirmó que el Teatro de la Ciudad es uno de los espacios públicos más importantes del municipio y lamentó que, pese a la alta demanda que registra durante esta temporada, no exista un programa permanente de conservación.
Señaló que las fallas en el aire acondicionado, las goteras y el deterioro visible en la parte superior del inmueble son consecuencia del abandono y no de la falta de recursos.
Hernández cuestionó directamente a la directora de Desarrollo Social, Cynthia Villarreal, al señalar que el mantenimiento del teatro corresponde a esa dependencia y aseguró que permitir que el inmueble continúe deteriorándose solo incrementará el costo de futuras reparaciones. «No es una obra nueva, es mantenimiento. Si se atiende a tiempo no representa una inversión millonaria; dejar que el edificio siga deteriorándose solo hará que después se requieran recursos mucho mayores», sostuvo.
Indicó que desde el exterior pueden observarse daños en la estructura superior, donde faltan piezas del recubrimiento, mientras que las principales afectaciones permanecen en el interior del recinto, donde los usuarios enfrentan calor excesivo, filtraciones y otras deficiencias que afectan el desarrollo de eventos culturales, escolares y privados.













