José Antonio López Flores, de 44 años, trabajador de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en Acuña, murió mientras realizaba una instalación eléctrica particular en Piedras Negras durante su día de descanso. La necropsia determinó que el fallecimiento no fue provocado por una descarga eléctrica, como inicialmente se había señalado, sino por un infarto fulminante.
El delegado de la Fiscalía General de Justicia en la Región Norte, Rigoberto Raúl Rodríguez Ríos, informó que los estudios periciales permitieron descartar la electrocución como causa de muerte, debido a que no se encontraron puntos de contacto y salida que permitieran establecer que una descarga eléctrica provocó el fallecimiento.
López Flores se encontraba realizando trabajos de electrificación en un domicilio ubicado sobre el callejón del Olvido y la calle Benito Juárez, en el Ejido Piedras Negras, cuando sufrió un repentino desvanecimiento. Debido a que portaba un arnés, quedó suspendido en el poste, hasta donde acudieron socorristas, quienes confirmaron que ya no contaba con signos vitales.
“Una vez que se realiza la necropsia se determina que no tiene como causa de origen el tema de la electrocución”, explicó el delegado.
Rodríguez Ríos agregó que, como parte de los dictámenes periciales practicados de manera oficiosa, se realizó un examen toxicológico, cuyo resultado fue positivo al consumo de sustancias tóxicas. Los estudios establecieron que López Flores sufrió una insuficiencia cardiaca, específicamente un infarto fulminante.
Tras concluir los estudios periciales, el cuerpo fue entregado a sus familiares y la Fiscalía determinó que no existe una causa atribuible a alguna persona, por lo que la carpeta de investigación quedó concluida.














