Los trabajos para instalar las boyas en el Río Bravo continúan en la frontera de Piedras Negras, pese a las críticas y acciones de rechazo que ha generado esta barrera, pescadores de la zona consideran que su presencia difícilmente impedirá que los migrantes intenten cruzar hacia Estados Unidos.
José Ismael Rodríguez, quien acude prácticamente todos los días al río para pescar, señaló que recientemente observó el traslado de otro tramo de boyas hacia el sector de la colonia Morelos, donde también se realizan trabajos de limpieza en una zona del cauce para facilitar las labores relacionadas con la barrera. De acuerdo con su percepción, la instalación se mantiene activa y cada vez ocupa una mayor extensión del río.
El pescador consideró que las boyas no serán suficientes para detener a quienes buscan cruzar hacia territorio estadounidense, pues las personas que intentan llegar al otro lado pueden buscar diferentes alternativas para superar los obstáculos que encuentren en el cauce. Señaló que actualmente puede observarse un tramo considerable de la barrera ya colocado en el río.
La efectividad de las estructuras volvió a quedar bajo cuestionamiento luego de que se difundiera en redes sociales un video en el que aparecen varios niños y jóvenes trepando sobre las boyas y desplazándose encima de ellas con aparente facilidad. Hasta el momento no se ha precisado públicamente el punto exacto donde fueron grabadas las imágenes, pero el contenido generó atención debido a que los menores utilizaron la barrera prácticamente como un espacio de juego.
Rodríguez señaló que anteriormente fueron colocadas otras estructuras que contaban con discos o elementos metálicos que, según su apreciación, representaban un mayor riesgo para quienes intentaban acercarse. Las actuales, explicó, presentan materiales diferentes y cuentan con elementos de espuma o esponja, por lo que no considera que representen el mismo riesgo para la fauna acuática.
La instalación de la barrera en el Río Bravo ha sido rechazada por activistas y otros sectores que se oponen a su colocación, principalmente por los riesgos que podría representar para los migrantes y por sus posibles efectos en el cauce y la fauna. Pese a estas expresiones de rechazo, los trabajos continúan y las estructuras siguen extendiéndose por distintos puntos de la frontera.
Además del avance de las boyas, los pescadores han observado un descenso considerable en la cantidad de peces que logran capturar. Rodríguez señaló que actualmente existe poca pesca y atribuyó esta situación principalmente a los bajos niveles que presenta el Río Bravo, pues en algunos sectores, desde su observación, el agua ocupa una parte reducida del cauce y ya pueden apreciarse amplias zonas de tierra y vegetación.












