Las maniobras y trabajos de instalación de las boyas flotantes en el Río Bravo están afectando la captación de agua para el suministro de los habitantes de Nuevo Laredo, señaló la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de ese municipio.
De acuerdo con la gerente general del organismo, Silvia Fernández Gallardo, las labores constantes de las lanchas y el movimiento en el caudal del río remueven sedimentos que obstruyen las bocatomas de las plantas potabilizadoras Norte y Centro.
Para evitar que se detenga el bombeo, el personal técnico del organismo municipal ha tenido que duplicar los esfuerzos diarios, incluyendo la intervención de buzos para retirar el lodo y los desechos acumulados que obstruyen los puntos de extracción.
“Si lo hacemos dos veces al día, pues estamos bajando cuatro o cinco veces al día”, señaló la gerente de COMAPA.
La titular de Comapa señaló que ya se establecieron contactos e intervenciones a través de la Comisión Internacional de Límites y Aguas para coordinar esfuerzos con su contraparte estadounidense, buscando regular las maniobras y evitar que las estructuras o los sedimentos sigan perjudicando la extracción del recurso básico para la ciudadanía.












