El alcalde de Houston, Texas, John Whitmire, firmó una orden ejecutiva que establece nuevas restricciones a la colaboración de la policía municipal con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), con el propósito de reducir el temor entre las comunidades inmigrantes.
La disposición establece que los agentes municipales no deberán contactar a ICE únicamente por encontrar una orden administrativa de inmigración durante una revisión de tránsito o un encuentro policial de rutina. En esos casos, cuando se trate de infracciones menores, los oficiales podrán emitir una multa o advertencia sin prolongar la detención por motivos migratorios.
La orden contempla el contacto con las autoridades federales cuando una persona sea arrestada por un delito que pueda ameritar cárcel y exista una orden administrativa migratoria, bajo los criterios establecidos en la disposición.
Whitmire explicó que la medida busca reducir la ansiedad en la comunidad y contribuir a recuperar la confianza de los habitantes en las instituciones locales. También reconoció que el escenario político y los resultados electorales recientes influyeron en su decisión.
La disposición no elimina las facultades de ICE para realizar operativos migratorios ni impide que sus agentes actúen conforme a la legislación federal; establece límites a la intervención de la policía municipal en determinadas circunstancias.
La decisión se produce en medio de las diferencias entre autoridades locales y estatales sobre el grado de cooperación que deben mantener las corporaciones policiales con las agencias migratorias federales.















