El tema del sacrificio y manejo de perros en el Centro de Bienestar Animal volvió a generar tensión entre funcionarios municipales y la prensa local. Este miércoles, durante la conferencia matutina, el alcalde Jacobo Rodríguez y el coordinador de Bienestar y Salud Animal, Alfonso Orta González, reaccionaron con evidente molestia ante los cuestionamientos sobre las declaraciones de la procuradora ambiental Claudia Rodríguez Márquez, de la Propaec, quien confirmó que el municipio no cumplió con la entrega de las bitácoras de sacrificios caninos en tiempo y forma.
La periodista Johana Valdez preguntó al alcalde su opinión sobre dicho incumplimiento, pero en lugar de responder, Rodríguez se mostró evasivo y cuestionó a la reportera, “¿Incumplimiento en qué sentido? No entiendo, sigo sin entender en qué sentido”, respondió, visiblemente incómodo.
A pesar de que la reportera le reiteró que se refería a las observaciones de la autoridad ambiental sobre irregularidades en el manejo de los sacrificios, el alcalde desvió el tema y terminó afirmando que los perros tirados en el basurero eran “bravos” o “enfermos”, “Los perritos que vimos que se tiraron en el basurero eran bravos o estaban enfermos. Los que se veían sanos, porque eran bravos. Los que no se veían sanos, porque estaban enfermos. Entonces no hay incumplimiento”, dijo.
“Por más que quieran preguntar con cara desencajada y que nosotros maltratamos animales, no es cierto. Ahí están los números. Ahí están los números.”
El edil insistió en que el problema fue únicamente la forma en que los animales fueron desechados en el relleno sanitario, pero evadió responder sobre el retraso en la entrega de las bitácoras de sacrificios, el punto señalado por la Propaec.
En tono molesto, pidió a los reporteros “ya no preguntar con cara de desencajados”, intentando cerrar un tema que ha cobrado relevancia nacional desde que se descubrió el tiradero de perros en el basurero municipal. Cabe recordar que, al inicio de la controversia, Rodríguez había asegurado que todo el asunto estaba “orquestado” en su contra.
El veterinario Alfonso Orta González, siguiendo el ejemplo del alcalde, también adoptó un tono de “regañó” hacia la periodista y afirmó, “Para preguntar hay que estar bien instruido. Es una ley de trato digno de los seres sintientes del estado. La ley nos da la facultad de disponer de los cadáveres al relleno sanitario.”
La actitud del veterinario contrasta con los antecedentes y la falta de transparencia en los registros que son su responsabilidad como coordinador del centro canino.
Finalmente, en la misma conferencia, Rodríguez negó que existan citatorios de la Fiscalía por el caso del tiradero de perros, pese a que el coordinador de Ministerios Públicos, Rogelio Gómez Rodríguez, había confirmado un día antes que ya se habían enviado notificaciones a los implicados.
Otro momento tenso se vivió cuando el periodista Armando López Capetillo intentó intervenir para formular su pregunta. Con respeto, preguntó si podía hacer uso de la palabra, esperando que concluyera su compañera reportera, a lo que Johana Valdez respondió con amabilidad: “Adelante, gracias”. Sin embargo, el alcalde, en evidente molestia, interrumpió con tono desafiante, “¿Ya qué?”, dijo con voz elevada y expresión de fastidio.
López Capetillo aclaró, “Es que no me quedó claro si ya habían terminado ustedes dos.”
Lejos de moderar su tono, el alcalde mencionó, “¿Dije ‘es cuánto’?”.
El periodista respondió con calma, señalando que lo hacía por cortesía hacia su colega, “Sí, pero no sé si había terminado ella. Yo le doy su lugar a los compañeros.”
La situación evidenció la hostilidad con que el alcalde trata a la prensa, especialmente cuando se le formulan preguntas que exponen las deficiencias de su administración. La actitud del edil contrastó con la conducta profesional de los reporteros, quienes mantuvieron la compostura a pesar del intento de amedrentamiento.
Con esta nueva confrontación, Jacobo Rodríguez pasó del discurso de que el tema era “orquestado” a pedir que ya no se pregunte, dejando sin respuesta las observaciones oficiales de la Propaec y exhibiendo nuevamente su falta de tolerancia ante el escrutinio público y el trabajo periodístico.















