La muerte del profesor José Antonio L., de 79 años, catedrático de la Universidad Autónoma del Noreste (UANE), causó dolor e indignación en la ciudadanía de Piedras Negras. El docente perdió la vida tras ser arrastrado por la corriente del arroyo El Primavera en la colonia Buena Vista Sur, luego de intentar cruzar una vialidad completamente inundada, como ocurre frecuentemente con la mínima lluvia en esta ciudad.
El profesor, adulto mayor, venía de cumplir con su jornada laboral y, como cualquier ciudadano, solo quería regresar a su hogar. Sin embargo, se encontró con una vialidad intransitable, una situación que ha sido denunciada por años debido a la falta de inversión en drenaje pluvial por parte de esta y anteriores administraciones municipales.
Durante su conferencia matutina, el alcalde Jacobo Rodríguez mostró una evidente falta de empatía al deslindarse de responsabilidades y afirmar que el fallecimiento fue producto de una “irresponsabilidad” del propio ciudadano. “Nosotros informamos e incluso cerramos esa vialidad donde el ciudadano intenta cruzar… se nos hace fácil… una irresponsabilidad hizo que perdiera la vida un ciudadano”, declaró, sin asumir la responsabilidad del gobierno municipal en garantizar condiciones mínimas de seguridad para el tránsito urbano.
Aunque el alcalde afirmó que la vialidad había sido cerrada, la única señalización presente era una cinta amarilla de precaución, fácilmente removible o arrastrada por la corriente, sin presencia de patrullas ni personal de seguridad que garantizara la restricción del paso. No hay evidencia clara de que dicha cinta estuviera colocada en el momento del accidente, ni de quién la pudo haber retirado.
El profesor José Antonio L., que no venía de fiesta ni manejaba en estado inconveniente, simplemente intentaba cruzar una vialidad para llegar a casa, como cualquier trabajador al final del día. Su muerte se convierte en símbolo de una ciudad que ha normalizado el colapso vial con cada lluvia, por la falta de obras pluviales y la permisividad de construcciones sobre cauces naturales como el del arroyo El Primavera, que se extiende desde el Hotel Holiday Inn Express hasta la calle Santo Tomás a la altura de Sánchez Garza.
Lejos de aceptar responsabilidades institucionales, el alcalde dijo con resignación: “Ya lo que está construido está construido, no podemos hacer nada. Las colonias que se inundan se van a inundar inevitablemente durante toda la vida”. Declaraciones que reflejan insensibilidad e indiferencia ante un problema grave que exige soluciones urgentes.
Rodríguez anunció que próximamente implementarán “postes de cemento con cadenas y candados” para cerrar vialidades en caso de lluvias, reconociendo implícitamente la ineficacia del sistema actual.
Ciudadanos de Piedras Negras no solo exige justicia por la muerte del profesor José Antonio L., sino también un compromiso real y urgente para atender la infraestructura pluvial. Porque ningún ciudadano debería perder la vida simplemente por intentar llegar a casa.














