Tras el anuncio del presidente Donald Trump de imponer un arancel del 30 % a las importaciones provenientes de México, el gobierno mexicano expresó su rechazo, calificando la medida como un “trato injusto”. Así lo comunicó la delegación mexicana durante una reunión con funcionarios estadounidenses, en la que se informó que todos los países recibirán una carta oficial con las nuevas tarifas, que entrarían en vigor el 1 de agosto. La postura mexicana fue difundida a través de un comunicado conjunto de las secretarías de Economía y de Relaciones Exteriores, compartido por el secretario Marcelo Ebrard en su cuenta de X.
En respuesta a esta medida, México y Estados Unidos instalaron una mesa de trabajo binacional permanente para atender el impacto de los aranceles. Según informó Ebrard, el objetivo principal es encontrar, antes del 1 de agosto, una alternativa que permita proteger a las empresas y los empleos tanto en México como en Estados Unidos.
Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, aseguró que el gobierno mexicano ya se encuentra en negociaciones con su contraparte estadounidense. Reafirmó que la prioridad es mitigar los efectos negativos que podría tener la imposición de aranceles sobre las cadenas productivas, especialmente en la zona fronteriza, y reiteró el compromiso de defender los intereses del país en este contexto comercial adverso.














