Según los resultados más recientes de la encuesta nacional realizada por Consulta Mitofsky en colaboración con El Economista, el alcalde de Piedras Negras, Jacobo Rodríguez, obtuvo una aprobación del 45.5 por ciento colocándose en el lugar 93 de 150 presidentes municipales evaluados en todo el país.
Este resultado lo posiciona como uno de los tres alcaldes fronterizos peor evaluados, solo por encima de Alberto Granados (Matamoros, 30.3 por ciento) y Juan Francisco Gim (Nogales, 43.2 por ciento). La media nacional de aprobación fue de 50.1 por ciento, lo que deja en evidencia un rezago en el desempeño de Rodríguez frente a sus homólogos municipales.
Cabe destacar el contraste con administraciones anteriores en Piedras Negras, que consistente mente ocupaban primeros lugares por altos niveles de aceptación tanto a nivel estatal como nacional. Bajo la actual gestión, sin embargo, la ciudad ha sufrido un notorio retroceso en la confianza ciudadana.
Diversos factores explican este desplome en la aprobación del alcalde:
- Deficiencia en servicios públicos básicos, incluyendo el deterioro vial, fallas en el alumbrado y mantenimiento a lugares públicos.
- Escasez de agua potable, especialmente en colonias periféricas, lo que ha generado constantes quejas ciudadanas.
- Falta de cercanía y comunicación con la ciudadanía, sumada a una opacidad en la rendición de cuentas.
- Ausencia de resultados tangibles, pese a discursos oficiales sobre avances en seguridad y desarrollo.
- Desgaste institucional frente a constantes críticas en medios, redes sociales y sectores empresariales locales.
A nivel regional, la comparación es aún más desfavorable para Rodríguez. Alcaldes fronterizos como Cruz Pérez Cuéllar (Ciudad Juárez, 59.9 por ciento), Carmen Canturosas (Nuevo Laredo, 56.3 por ciento) y Emilio de Hoyos (Acuña, 52.6 por ciento) encabezan la lista con aprobaciones superiores, reflejando una gestión más efectiva y cercana a la ciudadanía.
El alcalde de Piedras Negras milita en Morena, partido que también registra el promedio más bajo de aprobación entre sus alcaldes en el estudio, con apenas 45.0 por ciento, lo que subraya una fractura entre la narrativa nacional del partido y su desempeño local.
Más allá de los números, la baja calificación de Jacobo Rodríguez implica consecuencias políticas y administrativas: desde la pérdida de legitimidad social hasta mayores obstáculos en la obtención de recursos y colaboración intergubernamental. En un entorno como la frontera norte, donde la eficacia gubernamental es clave para el desarrollo y la seguridad, el pobre desempeño del alcalde representa una seria preocupación para el futuro de Piedras Negras.
Los números revelan que la gestión actual no está cumpliendo con las expectativas.












