La barrera de boyas flotantes instalada en el Río Bravo entre Piedras Negras y Eagle Pass continúa extendiéndose y ya ocupa un tramo considerable del cauce, con estructuras que pueden observarse desde territorio mexicano a la altura de la zona cercana al cárcamo de SIMAS y que se prolongan río abajo, pasando incluso el Puente Internacional número dos. Los trabajos de colocación y anclaje continúan, pese a los inconformidades que ha generado el proyecto por sus posibles efectos ambientales y los riesgos para quienes intentarían cruzar el río.
Desde distintos puntos de la ribera de Piedras Negras ya es posible observar parte de la infraestructura colocada dentro del cauce, donde las boyas permanecen unidas y aseguradas para formar la barrera. La instalación corresponde al proyecto impulsado por autoridades de Texas como medida de seguridad fronteriza y busca dificultar los cruces no autorizados por el Río Bravo.
El avance de la estructura sigue después de que durante julio una creciente del río provocara el desprendimiento de alrededor de un centenar de boyas. Las estructuras, fueron arrastradas por la corriente y obligaron al cierre preventivo de ambos puentes internacionales entre Piedras Negras y Eagle Pass ante el riesgo de que impactaran la infraestructura de los cruces.
La situación puso de manifiesto uno de los riesgos asociados a la colocación de estructuras dentro del cauce, particularmente durante periodos de lluvia y aumento en la fuerza de la corriente. A ello se suman los señalamientos de organizaciones y activistas por las posibles afectaciones al ecosistema del Río Bravo y por el peligro que la barrera puede representar para las personas que seguirían intentando llegar a los Estados Unidos.
El caso de esta Frontera contrasta con lo ocurrido en el Big Bend, mientras en esta zona los trabajos continúan, en el área ubicada en Texas, la construcción de la infraestructura fronteriza fue pausada en agosto después de la oposición de residentes, organizaciones ambientalistas y otros sectores. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos anunciaron en ese entonces una suspensión temporal para realizar una evaluación en el lugar y determinar las posibles afectaciones.












