Luego de varios días de las restricciones que mantuvieron unidades vacías varadas en Eagle Pass y generaron preocupación entre transportistas e industrias de Piedras Negras, el cruce de tractocamiones y remolques sin carga hacia México quedó normalizado tras una reunión entre autoridades aduaneras de ambos países. Manuel González Bernal, vocero del Consejo Binacional de Transportistas y Asociados, informó que la medida habría derivado de una actualización en el sistema de la Aduana de Estados Unidos y que, después del diálogo con autoridades mexicanas, se acordó restablecer el paso como operaba anteriormente.
González Bernal explicó que durante la reunión participaron representantes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) y representantes del sector transportista, logrando que las unidades vacías comenzaran nuevamente a cruzar por el Puente Internacional 2 desde la noche del lunes. Señaló que no se estableció una restricción adicional para este tipo de vehículos y que el procedimiento regresó a las condiciones que existían antes del martes 8 de septiembre.
El vocero detalló que el esquema de operación contempla el cruce de unidades de importación desde las 7:00 de la mañana; posteriormente, alrededor de las 10:00 de la mañana comienzan a pasar hacia Estados Unidos los vehículos certificados que cuentan con programas como FAST o CTPAT, mientras que a partir del mediodía se permite nuevamente el cruce de las unidades vacías.
La normalización del paso se da después de que la restricción provocara una acumulación de unidades del lado de Eagle Pass y comenzara a generar dificultades para empresas de Piedras Negras que requieren tractocamiones y remolques para movilizar mercancías. De acuerdo con González Bernal, la situación ya representaba un riesgo para las operaciones de industrias como cerveceras, ladrilleras, Rassini, Utility y diversas maquiladoras, al reducirse la disponibilidad de equipo para transportar productos de exportación.
Aunque los camiones cargados continuaban cruzando al contar con documentación y mercancía susceptible de revisión, las unidades vacías enfrentaban mayores restricciones, provocando un desbalance en la operación logística. Ante este escenario, transportistas, agentes aduanales y representantes de la industria habían planteado incluso la posibilidad de realizar acciones de protesta, entre ellas el cierre de los puentes internacionales, si no se encontraba una solución mediante el diálogo.
El diálogo entre autoridades permitió retirar las restricciones y restablecer el flujo de unidades vacías, evitando que el problema continuara escalando y dió nuevamente al sector transportista acceso al equipo necesario para atender las operaciones de carga de las empresas de la región.















