La maquinaria volvió a operar esta semana en el predio donde se proyecta la construcción del Fraccionamiento Álamo, reactivando los trabajos de preparación del terreno a pesar de la oposición de vecinos y activistas, quienes desde hace meses buscan frenar su desarrollo al considerar que se edifica en una zona con antecedentes de inundaciones. Incluso, existe una denuncia formal presentada ante Conagua para solicitar la suspensión del proyecto.
El terreno se localiza a un costado de la calle Álamo, vialidad que atraviesa gran parte de la colonia Deportivo y conecta con la colonia Colinas, un sector que históricamente registra importantes acumulaciones de agua durante las lluvias intensas.
Durante un recorrido por el lugar fue posible observar nuevamente maquinaria pesada realizando labores de compactación del terreno, incluso en la parte donde vecinos aseguran que normalmente se concentra el mayor volumen de agua cuando se presentan precipitaciones. Además, en distintos puntos del predio se aprecian grandes montículos de tierra que, presuntamente, serán utilizados para elevar el nivel del terreno antes del inicio de la construcción de las viviendas.
La reanudación de los trabajos tomó por sorpresa a habitantes del sector y a los colectivos ciudadanos que mantienen su rechazo al proyecto, pues durante varias semanas el predio permaneció prácticamente sin actividad. Esa pausa llevó incluso a algunos inconformes a pensar que las autoridades habían atendido finalmente sus peticiones para detener la obra.
Sin embargo, el regreso de la maquinaria hace suponer que únicamente se trató de una suspensión temporal y que el desarrollo inmobiliario continuará pese a las denuncias ciudadanas y a los señalamientos sobre el riesgo que representa construir viviendas en ese punto.
La preocupación no se limita al interior del nuevo desarrollo. Los habitantes advierten qué c cualquier modificación en los niveles del terreno o en el diseño de las nuevas vialidades podría alterar el flujo natural del agua, provocando que las inundaciones se desplacen hacia viviendas ya establecidas o incrementen los problemas que desde hace años enfrentan quienes viven a lo largo de la calle Álamo.
Fue el propio director de Obras Públicas, Gibrán González, quien reconoció anteriormente que la calle Álamo funciona como un canal natural de escurrimiento pluvial, por lo que cualquier intervención que modifique ese cauce podría generar consecuencias importantes durante futuras lluvias.
Pese a las denuncias y a la evidencia presentada por ciudadanos y activistas, hasta el momento la obra no ha sido clausurada por el municipio y los trabajos continúan desarrollándose en el predio.














