El reciente panorama nacional marcado por la detención de diversos alcaldes por presuntos delitos, incluido el operativo denominado Operación Enjambre en el Estado de México, encabezado por autoridades federales para investigar posibles redes de corrupción y presuntos vínculos entre gobiernos municipales y la delincuencia organizada, así como la captura de la exalcaldesa de Múzquiz, Coahuila, Tania Flores, refleja la necesidad de que la sociedad permanezca atenta y participe activamente en la vida pública, consideró el obispo de la Diócesis de Piedras Negras, monseñor Alfonso Gerardo Miranda Guardiola.
Señaló que la sucesión de investigaciones y detenciones registradas en distintos estados del país no debe generar indiferencia entre la población, sino impulsar una mayor vigilancia sobre el actuar de quienes ocupan cargos públicos y un compromiso permanente con la vida democrática.
Afirmó que la responsabilidad ciudadana no concluye al emitir el voto durante las elecciones, sino que debe extenderse a la supervisión del desempeño de los gobernantes, la exigencia de transparencia y la participación en los asuntos públicos para evitar que la corrupción continúe debilitando a las instituciones.
«La política es el arte del servicio, del servicio al bien común. La política es una máxima expresión del servicio a los demás», expresó el obispo al insistir en que esta actividad debe recuperar su sentido original y dejar de ser percibida únicamente como un espacio asociado a intereses personales o actos de corrupción.
Monseñor Miranda añadió que la transformación de la política depende también de la participación de la propia sociedad, al recordar que quienes ocupan cargos públicos forman parte de las mismas comunidades y familias, por lo que consideró indispensable fortalecer la educación cívica, los valores y la formación ética desde todos los ámbitos.
Llamó a no permanecer pasivos ante las denuncias que continuamente surgen en el país sobre presuntos actos de corrupción o posibles nexos con grupos criminales, pues, dijo, combatir estas prácticas requiere del compromiso conjunto de autoridades y ciudadanos.
El obispo exhortó a defender las instituciones democráticas y a evitar que la conducción de la vida pública recaiga únicamente en quienes actualmente ejercen el poder. «No dejemos que la política nacional la manejen solo los que están ahorita en el gobierno. Todos tenemos responsabilidad y todos debemos participar… Está en juego nuestro país, nuestra democracia», concluyó.












