Las críticas a la ampliación de la barrera flotante proyectada en el río Bravo, frente a Piedras Negras, comenzaron a hacerse públicas esta semana por parte de activistas ambientales y autoridades locales de Texas, quienes cuestionan tanto su posible impacto sobre el afluente como la necesidad de la inversión destinada al proyecto.
America García, integrante de la organización Border Vigil, señaló que las nuevas boyas podrían representar riesgos durante tormentas, crecidas o liberaciones de agua río arriba. Explicó que experiencias previas con este tipo de barreras han mostrado desplazamientos considerables de las estructuras dentro del cauce, situación que podría modificar el flujo natural del río.
La activista advirtió además que diversos estudios han señalado posibles riesgos de inundación y daños a infraestructura localizada aguas abajo. También cuestionó la calidad de fabricación de las boyas observadas recientemente en Eagle Pass y sostuvo que el proyecto responde más a objetivos políticos que a necesidades operativas de seguridad fronteriza.
García afirmó que las estructuras fueron fabricadas recientemente y expresó preocupación por la posibilidad de que, al desplazarse durante fenómenos meteorológicos o aumentos en el caudal, generen afectaciones tanto para comunidades como para instalaciones ubicadas a lo largo del río Bravo.
Por su parte, el sheriff del condado de Maverick, Tom Schmerber, indicó que aunque la instalación corresponde a una decisión de las autoridades estatales y federales, mantiene reservas sobre los efectos que pudiera generar la barrera una vez colocada en el afluente fronterizo.
El funcionario manifestó que su principal preocupación es la posibilidad de que las personas que intenten cruzar el río sufran lesiones o incluso se ahoguen al entrar en contacto con las estructuras. Consideró además que la medida resulta innecesaria debido al bajo nivel actual del río Bravo y a la presencia de agentes de la Patrulla Fronteriza en la región, por lo que calificó la inversión como un gasto que podría no estar justificado.
Schmerber añadió que, si se presentan accidentes o afectaciones derivadas de la instalación de las boyas, comenzarán las protestas por parte de residentes y autoridades locales. También anticipó que propietarios de ranchos y terrenos cercanos al río podrían expresar inconformidades si observan consecuencias ambientales o daños relacionados con la obra.
Las declaraciones surgieron días después de que cientos de boyas naranjas fueran observadas en Shelby Park, en Eagle Pass, en espera de su instalación. El proyecto forma parte de un plan federal anunciado desde 2025 para colocar una barrera flotante a lo largo de aproximadamente 100 kilómetros del condado de Maverick, frente a Piedras Negras. La iniciativa amplía el esquema implementado inicialmente en 2023 por el gobierno de Texas, cuando fueron colocados mil pies de boyas en el río Bravo a la altura de la colonia Morelos, medida que entonces generó reclamos del gobierno mexicano y cuestionamientos de grupos ambientalistas.















