La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, canceló el resto de su gira por México y adelantó su regreso a España tras asegurar que existía un “clima de boicot” en su contra durante la visita oficial que realizó esta semana. Sin embargo, la Secretaría de Gobernación del gobierno mexicano negó categóricamente cualquier intento de obstaculizar sus actividades y sostuvo que existieron condiciones de plena libertad para el desarrollo de su agenda. La gira terminó convertida en un nuevo foco de tensión política y diplomática entre ambos países.
Durante su estancia, Ayuso fue recibida y respaldada por sectores de la derecha mexicana, además de participar en eventos públicos y encuentros institucionales en Aguascalientes y Quintana Roo. No obstante, también enfrentó manifestaciones de rechazo de activistas y ciudadanos que criticaron sus declaraciones sobre la invasión española y la figura de Hernán Cortés, a quien reivindicó en distintos mensajes y discursos relacionados con la “hispanidad”. La polémica aumentó luego de que insistiera en escribir “Méjico” con “j” en publicaciones oficiales y redes sociales, pese a que una ciudadana mexicana la confrontó en un aeropuerto y le pidió que escribiera correctamente el nombre del país.
Las reacciones no se limitaron a México. En España también surgieron críticas contra Díaz Ayuso, tanto desde sectores de izquierda como de algunos grupos conservadores que consideraron que el viaje terminó aislándola políticamente y agravando innecesariamente la relación bilateral. Analistas y medios españoles señalaron además que parte de la agenda oficial quedó opacada por la controversia mediática, mientras que las protestas y debates sobre colonialismo, identidad y memoria histórica marcaron prácticamente toda la visita de la funcionaria madrileña.














