Un residente de la colonia Hidalgo en Piedras Negras, identificado como Jorge “N”, denunció una serie de abusos, detenciones arbitrarias, tortura y hostigamiento sistemático por parte de elementos de la Policía Preventiva Municipal, asegurando que estas acciones han puesto en riesgo su integridad y deteriorado gravemente su salud y estabilidad laboral.
El hombre, originario de Texas y con poco tiempo viviendo en la ciudad, decidió hacer pública su situación pese al temor por su seguridad. Señaló que los constantes “levantones” lo mantienen detenido gran parte de la semana sin justificación, lo que le ha impedido conservar empleos y llevar una vida normal.
Durante su testimonio, explicó que su dominio limitado del español, (debido a que su lengua materna es el inglés), ha sido motivo de burlas por parte de los oficiales, situación que agrava el trato que recibe.
Afirmó que siempre se ha dedicado a trabajar, pero actualmente le resulta imposible incluso salir de su domicilio por miedo a ser detenido nuevamente. Comparó el actuar de las autoridades locales con el de corporaciones en Estados Unidos, señalando que «aquí torturan».
El denunciante indicó que tiene plenamente identificados a varios de los elementos que, según su versión, participan en estas detenciones recurrentes. Además, aseguró que su estado de salud se ha visto afectado, ya que ha presentado problemas de presión arterial derivados del estrés y de las agresiones físicas sufridas dentro de las celdas municipales.
Relató que, al cuestionar los motivos de su detención, tanto oficiales como personal de barandilla suelen responder: «digan lo que digan y hagan lo que hagan van pa dentro».
También expresó su incertidumbre tras hacer pública la denuncia: «No se si me vaya a ir bien después de esta denuncia, pero yo creo que irme peor ya no se podría».
Según su versión, dentro de las celdas las agresiones físicas, verbales y psicológicas son constantes, y en ocasiones los detenidos permanecen hasta 36 horas sin recibir alimentos. Incluso afirmó que, cuando familiares intentan llevar comida, esta no les es entregada.
Agregó que muchos de los detenidos con quienes coincide relatan haber sido arrestados bajo circunstancias similares, sin explicación ni fundamento. En ese contexto, expresó: «No es el uniforme el malo, si no, los que lo portan».
El afectado denunció además un episodio de tortura en el que, aseguró, fue golpeado y sometido a descargas eléctricas en el cuello y abdomen, para obligarlo a declararse culpable de un robo a una tienda Oxxo. Al negarse, dijo, recibió lo que describió como la agresión más severa de su vida.
«Los delincuentes son ellos, no nosotros», afirmó, al tiempo que comparó el trato de la Policía Estatal que según dijo, se limita a revisiones, con el de la corporación municipal, a la que acusa de violar sistemáticamente los derechos humanos.
El ciudadano consideró necesario que los elementos policiales reciban mejor capacitación, ya que, en su opinión, actualmente actúan en contra de la población en lugar de protegerla.
También señaló que es común reencontrarse con las mismas personas dentro de las celdas, lo que atribuyó a supuestas cuotas de detenciones. Según dijo, incluso ha escuchado a oficiales ordenar: «sal y agarra al que sea para cumplir con la meta».
El denunciante aseguró no tener conflictos con terceros, pero advirtió que, si algo llegara a sucederle, responsabiliza directamente a elementos de la policía municipal, sus mandos y al alcalde Jacobo Rodríguez.
Finalmente, describió como extremo el hecho de ser liberado y poco después detenido nuevamente por otra patrulla mientras regresa a su domicilio, repitiéndose el ciclo de arresto sin acceso a alimentos durante su encierro.















