Donald Trump protagonizó el pasado martes un nuevo episodio de somnolencia al cerrar los ojos por varios segundos durante una reunión de gabinete transmitida desde la Casa Blanca, lo que reactivó cuestionamientos sobre su estado de salud. El mandatario, acompañado por los titulares de diversas dependencias y el vicepresidente JD Vance, fue captado inclinándose hacia adelante y cabeceando en distintos momentos de la sesión.
La escena se suma a antecedentes recientes en los que el presidente ha sido visto batallando para mantenerse alerta. En mayo, durante una reunión en Riad con el príncipe heredero Mohammed bin Salman, también fue grabado con los ojos cerrados, y en noviembre volvió a frotarse el rostro durante un anuncio sobre medicamentos para bajar de peso. A pesar de ello, su equipo insiste en proyectar la imagen de un líder con energía inagotable, destacando sus extensos discursos, sus cruces con la prensa y su actividad constante en redes sociales.
Sin embargo, medios estadounidenses indicaron que Trump aparece en actos públicos con menor frecuencia que en su primer mandato. La revisión señala que su agenda oficial se ha reducido y se concentra principalmente entre el mediodía y las cinco de la tarde, un margen más acotado que en 2017. Entre enero y noviembre de ese año acumuló 1,688 eventos; en el mismo lapso de su actual administración, la cifra cayó cerca de 40%. A ello se suma que este año fue evaluado por hinchazón en las piernas y diagnosticado con insuficiencia venosa crónica, aunque su equipo médico asegura que mantiene una salud “excelente”.
El debate volvió a encenderse después de que Trump, de 79 años, asegurara que hará públicos los resultados de una resonancia magnética realizada en octubre, aunque insistió en que desconoce qué parte del cuerpo fue examinada y negó que se tratara del cerebro. Sus declaraciones surgieron tras los señalamientos del gobernador de Minnesota, Tim Walz, quien puso en duda su capacidad mental. El presidente respondió que sus pruebas cognitivas fueron “perfectas” y prometió transparentar los estudios para despejar especulaciones.
















