La ciudad enfrenta un serio problema de movilidad y seguridad vial debido a la creciente cantidad de semáforos que han dejado de funcionar como consecuencia de las recientes lluvias. A pesar de que las autoridades tienen identificados los puntos afectados, no se ha implementado una estrategia efectiva para mitigar el caos vial, como la asignación de elementos de Tránsito que regulen el paso de vehículos en estos cruces.
El director de Obras Públicas, Gibrán González, informó que las lluvias han afectado múltiples semáforos en vialidades clave como San Pablo II y Mar Muerto, Progreso y Calle Comunicación, y especialmente en el cruce de López Mateos y H. Colegio Militar, el cual ha presentado fallas constantes debido a un corto circuito provocado por la filtración de agua en un ducto subterráneo dañado.
“El ducto suponemos que ha de estar perforado, le está entrando agua, provoca el corto y bota el semáforo. Lo que vamos a realizar en cuanto nos lo permita el clima es energizarlo de manera aérea provisional en lo que se hacen los trabajos para cambiar el cableado”, explicó González. Agregó que, aunque se restablece el servicio cuando se recibe el reporte, el problema puede repetirse varias veces al día.
Lo preocupante es que, a pesar de que las autoridades ya conocen los puntos críticos y las fallas que presentan, no se ha dispuesto de personal de Tránsito para dirigir el flujo vehicular, lo que no solo provoca largas filas y retrasos, sino que también incrementa el riesgo de accidentes automovilísticos.
La falta de coordinación interinstitucional agrava una situación que podría atenderse con medidas preventivas y apoyo en campo, sobre todo en horas pico, mientras se concluyen los trabajos técnicos para reparar los semáforos dañados.













