Las autoridades texanas comenzaron este lunes una operación preventiva para evitar posibles daños ante la inminente crecida del río Bravo. El aumento del caudal, provocado por intensas lluvias, podría superar los tres metros de altura y alcanzar un gasto estimado de hasta 300 metros cúbicos por segundo.
Frente a este panorama, se analiza el posible desmontaje del muro de boyas flotantes instalado en el tramo conocido como Las Adjuntas o La Nogalera, ubicado aproximadamente a una milla río abajo del parque Shelby.
Mientras tanto, elementos de la Guardia Nacional de Texas, en coordinación con trabajadores de empresas privadas, iniciaron el retiro de decenas de contenedores de carga colocados a la orilla del río. Las labores, que se llevan a cabo con maquinaria pesada y montacargas de alta capacidad, buscan prevenir que los contenedores sean arrastrados por la corriente y se conviertan en un riesgo para las zonas urbanas cercanas.
Los contenedores están siendo reubicados en áreas más seguras mientras continúan las evaluaciones del comportamiento del río en las próximas horas. Las autoridades se mantienen en alerta ante cualquier cambio repentino en el nivel del agua.















