La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha emprendido desde el inicio de su gobierno una firme cruzada para erradicar la promoción de la narcocultura y los narcocorridos, convencida de que estos contenidos musicales contribuyen a normalizar la violencia, el crimen organizado y la apología del delito, especialmente entre la juventud.
“Queremos corridos de amor, no de violencia”, expresó Sheinbaum en marzo pasado al presentar una iniciativa nacional que busca transformar los géneros populares como los corridos tumbados, promoviendo contenidos que hablen de paz, solidaridad, amor y valores familiares. En lugar de prohibir o censurar, la presidenta ha optado por impulsar nuevos contenidos culturales desde la producción musical y la organización de concursos locales, estatales y nacionales, en colaboración con productoras de México y Estados Unidos.
El objetivo es claro: contrarrestar la influencia creciente de la narcocultura, que según ha advertido Sheinbaum, ha sido utilizada por el crimen organizado para atraer y reclutar jóvenes a sus filas. La presidenta ha reiterado que “acercarse a un grupo delictivo no es opción de vida, es opción de muerte”, y ha insistido en que su gobierno está decidido a promover alternativas de vida dignas y constructivas, como la cultura y el deporte.
En ese contexto, resulta llamativo y contradictorio el actuar del alcalde de Piedras Negras, Jacobo Rodríguez, quien forma parte del mismo movimiento político que la presidenta, la Cuarta Transformación. A pesar de ello, en el mes de mayo su administración organizó la Feria del Norte con una cartelera encabezada por artistas conocidos por promover en sus letras el narcotráfico, la misoginia y la violencia, como Gabito Ballesteros, Marca Registrada y Gerardo Ortiz.
Estos artistas, cuya música ha sido señalada por contribuir a la apología del delito, fueron contratados con recursos públicos por montos que oscilaron entre los tres y cuatro millones de pesos. Lejos de alinearse con la orientación nacional del gobierno federal, el alcalde ha defendido públicamente su decisión y además ha sido visto en conciertos de estos artistas coreando sus canciones en eventos en Monterrey y Guadalupe, Nuevo León.
La pregunta entre los defensores de la 4T es: ¿por qué un alcalde perteneciente al mismo movimiento político que la presidenta Sheinbaum actúa en sentido contrario a la política nacional contra la narcocultura? Si la 4T ha establecido una ruta clara para reducir la violencia y transformar la cultura desde sus raíces, ¿por qué se financian espectáculos que promueven exactamente lo opuesto?
La contradicción entre el mensaje nacional y las acciones locales en Piedras Negras pone en entredicho la coherencia del movimiento y la eficacia de la estrategia cultural del gobierno federal. Mientras Claudia Sheinbaum llama a construir una cultura de paz, el alcalde de Piedras Negras dentro del mismo movimiento parece no solo ignorar esta directriz, sino desafiarla abiertamente.














